La ciencia revela importante enigma: ¿cómo se debe acariciar un gato para evitar su ira?

Deben ser los gatitos los que tomen la iniciativa al momento de las caricias.

Por Nathaly Lepe

Debido a que las personas tenemos una naturaleza táctil y sentimos una atracción hacia los animales bonitos, la ciencia ha intentado responder una gran interrogante de la vida, cómo acariciar a un gato sin sufrir ningún rasguño.

Y es que habitualmente estos animales, que igual aman las caricias, nos sorprenden en medio de una sesión de arrumacos con una respuesta un poco más violenta de la que esperamos.

Por eso la ciencia ha dedicado años a estudiar su comportamiento, esencialmente porque a pesar de estar domesticados desde hace tanto tiempo los felinos muestran una divergencia genética relativamente reducida, que hace que sus cerebros sigan estando programados para pensar como animales salvajes.

Y si bien los gatos probablemente podrían elegir las caricias de sus humanos, antes que la comida, la interacción con los humanos requiere de un periodo de adaptación, que debería comenzar entre las dos y siete semanas, para evitar una personalidad más arisca.

 

Humanos y gatitos

No sólo eso, porque los análisis -citados por el diario español ABC– consignan que la interacción entre animales y personas está fuertemente influenciada por las  características de los humanos.

Pero también hay que tener claro que existe una alta posibilidad de que los gatos reaccionen de manera agresiva cuando reciben contacto físico no deseado, por lo que siempre se debería esperar que ellos tomen la iniciativa a la hora de las caricias.

Entonces, lo que hay que tener en cuenta, según la ciencia, para acariciar a un gatito es que es más probable que el momento de ternura de un gato dure más se es el felino que solicita las caricias.

Otro aspecto es comprender las reacciones de incomodidad que muestra un felino cuando está siendo acariciado y las zonas donde se deben acariciar.

Habitualmente los gatitos disfrutan más que los toquen cerca de las zonas donde su ubican las glándulas faciales: la base de las orejas, cerca de la barbilla y las mejillas.

Y por el contrario, no disfrutan de la misma forma los cariños en la zona abdominal, el lomo o la base de su cola.

Así que ya sabe, si quiere evitar las dolorosas consecuencias de amar a un gatito esté atento a las señas de rechazo que muestra el felino: lo deja de mirar, se vuelve pasivo pero no busca el contacto físico, parpadea excesivamente, se le eriza el pelo de la espalda, mueve su cola de manera violenta, aplana las orejas o se mueve rápidamente para retomar su posición de alerta.

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