255 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera: incendios desde el Ártico a la Amazonía están llevando al cambio climático a un punto de no retorno

El mundo se quema y eso nos está destruyendo a todos de a poco.

Por Nathaly Lepe

El mundo mira con horror los incendios forestales en la Amazonía y África, por el daño en dos de los principales pulmones verdes que existen en nuestro planeta. Sin embargo, los satélites de la NASA muestran que hay miles de focos más dispersados por varios sectores del Ártico, Norte América, Asia y Australia, que de acuerdo con el último informe de la Organización de Naciones Unidas, nos está llevando a un punto de no retorno respecto del cambio climático.

Las llamas han causado estragos en la selva amazónica  y de acuerdo con la Organización Mundial de Meteorología (OMM) están agravando el estrés sobre el clima y el medio ambiente mundial que se desencadenó inicialmente por los fuegos excepcionales de este verano en el Ártico.

Pero no son solo los incendios confinados a Brasil y partes de Perú, Bolivia y Paraguay, sino que también los de las zonas tropicales de África y de  varias partes de Europa.

Cabe mencionar que solo en el Amazonas se han detectado casi 4000 focos del 1 al 24 de agosto según la Agencia Espacial Europea, y los científicos que utilizan satélites de la NASA han confirmado que se trata de un año muy activo, aunque no sin precedentes.

 

Gases nocivos

La cuenca del Amazonas es la selva tropical más grande del mundo y es crucial para ayudar a regular el calentamiento global ya que los bosques absorben millones de toneladas de emisiones de carbono cada año.

El reciente Informe Especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático destacó la importancia de garantizar la disminución de la deforestación y garantizar la gestión sostenible de la tierra. Los incendios emiten dióxido de carbono, mientras que la pérdida de bosques conduce a una menor absorción de CO2 de la atmósfera, lo que fomenta aún más el cambio climático.

Los incendios forestales liberan a la atmósfera contaminantes nocivos con partículas y gases tóxicos como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos no metanos.

El Sistema de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico (CAMS) de la Unión Europea informa que los incendios han liberado 255  millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera del 1 al 25 de agosto, así como grandes cantidades de monóxido de carbono.

Las partículas y los gases de la quema de biomasa pueden transportarse a largas distancias, afectando la calidad del aire en regiones lejanas. Las columnas de humo se han extendido por toda la región amazónica. Fuertes vientos arrojaron humo a São Paulo, a más de 2500 km de distancia, y se combinaron con un frente frío y fuertes nubes de tormenta para sumergir la ciudad en la oscuridad el 19 de agosto.

 

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