Hermosas y devastadoras imágenes: cámara montada sobre águila revela las impactantes consecuencias en los glaciares por culpa del calentamiento global

Los organizadores esperan que el espectacular punto de vista del águila ayude a que el mundo se sacuda la apatía sobre el cambio climático y trabaje en acciones más rápidas para combatir sus efectos.

Por Christian Monzón

Las imágenes serán impactantemente hermosas pero también serán una muestra de las consecuencias funestas que depara el futuro. Con una cámara montada entre sus alas majestuosas, un águila de cola blanca llamada Victor observará el mundo mientras vuela sobre los Alpes y capturará imágenes de magníficos glaciares que ahora se están derritiendo debido al calentamiento planetario.

Es poco probable que su desaparición sea un espectáculo agradable y ese es precisamente el punto.

Victor hará hasta cinco vuelos esta semana sobre los Alpes. Los organizadores esperan que el espectacular punto de vista del águila ayude a que el mundo se sacuda la apatía sobre el cambio climático y trabaje en acciones más rápidas para combatir sus efectos.

 Eagle Wings AP

Su adiestrador espera que ver el mundo como lo ve un águila también ayude a convencer a los espectadores de la importancia de proteger a las aves y sus entornos, en especial después de un reporte reciente que da testimonio de su declive devastador.

"La humanidad tiene dos sueños: nadar con delfines y volar con águilas", dijo Jacques-Olivier Travers, experto en halcones y fundador de Freedom Conservation. "Esta es la primera vez que realmente montaremos sobre la espalda de un águila a tal distancia y con estas panorámicas y ver cómo vuela".

Si el tiempo lo permite, el águila de 9 años emprenderá el vuelo desde el pico del monte suizo Piz Corvatsch con una cámara de 360 grados montada en su espalda y un localizador satelital GPS para seguir su recorrido. Victor volará sobre Alemania, Austria e Italia antes de llegar a Francia el 7 de octubre.

 Eagle Wings AP

Durante cada vuelo, el ave volará de 3 a 5 kilómetros (1,8 a 3,5 millas) y descenderá de 1.500 a 3.000 metros (5.000 a 9.800 pies) en busca de Travers.

"No tengo un control remoto. Si él no me ve o decide no acercarse, podría irse a donde sea", explicó Travers. Es por eso que los vuelos dependen del tiempo. Si la visión de Victor se oscurece por las nubes, "no vendrá, es esencial que me vea".

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