"Cuando el niño era niño": el inolvidable poema del ganador del Nobel de Literatura que inmortalizó la película "Las alas del deseo"

Fue recitado por el fallecido actor Bruno Ganz.

Por Christian Monzón

Durante esta jornada fueron dados a conocer los ganadores del Premio Nobel de Literatura del 2018 y 2019, siendo elegidos la polaca Olga Torkarczuc y el austríaco Peter Handke.

Este último es un destacado poeta, novelista y dramaturgo, quien además se convirtió en un celebrado guionista, siendo conocido por sus colaboraciones con el director alemán Wim Wenders.

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El escritor, quien nuevamente era uno de los favoritos y que era apoyado masivamente en las redes sociales, volvió a quedarse sin el galardón.

Y una de sus colaboraciones más destacadas es la película de 1987 llamada "Las alas del deseo", la cual también es reconocida como "El cielo sobre Berlín".

La cinta trata sobre dos ángeles que observan la vida en la capital alemana en plena época del "muro de Berlín". Allí sienten compasión de los humanos mientras observan el día a día de la urbe germana sin poder hacer nada para cambiar la existencia de las personas. Eso hasta que uno de ellos se enamora de una trapecista y decide que quiere ser un humano más.

Dicho personaje interpretado por el fallecido actor Bruno Ganz, quien fue además el recordado Adolf Hitler de la película "La Caída", recita en la cinta un poema de Handke, siendo una de las escenas más conocidas de la cinta, la cual tuvo un remake estadounidense llamado "Ciudad de ángeles" con Nicolas Cage y Meg Ryan.

Así es el poema:

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

Lo que veo, oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.

Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.

En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.

En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

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