Chevrolet Impala, el auto de América

Por sus amplias proporciones, revolucionarios equipamientos, superioridad sobre muchos y, por sobre todo, su éxito en ventas el Chevrolet Impala fue posicionado en su minuto como el vehículo norteamericano por excelencia.

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Hacia la medianía de la década del 50, el rememorado Chevrolet Bel-Air era uno de los autos más codiciados y exitosos del mercado automotor americano. Desde 1953, año en que los modelos de lujo de Chevrolet llevaban oficialmente ese nombre, el Bel-Air ganó miles de adeptos por su comodidad, lujo y espacio, hasta que llegó un dignísimo contemporáneo, el Chevrolet Impala.Con la estética actual del mercado automotriz, seguramente no asociaremos el diseño del Impala a un vehículo deportivo sin embargo, por esos años este modelo fue apreciado como tal básicamente porque su primer diseño era en formato coupé descapotable y porque tenía ciertos lineamientos que se asimilaban a los del Chevrolet Corvette. Su motorización se basaba en un motor V-8 de 348 pulgadas cúbicas. El primer Impala apareció en 1957 (como modelo 1958) y de inmediato fue un éxito.

 

Concretamente, era una versión superior en todo orden respecto a sus antecesores. Más grande, con un mejor y más potente motor, y con una suspensión mejorada sobre la base del sistema Air-Level. El modelo fue concebido para cuatro pasajeros pero al analizar su capacidad y espacio, podemos imaginar fácilmente a 6 personas….. y cómodamente sentadas. Ya en 1959 el Impala sufrió cambios estéticos que buscaron estilizar su forma y, en relación a versiones, apareció una opción de cuatro puertas de techo rígido. Posteriormente sus característicos focos traseros con forma de gato dieron paso a tres focos redondos por lado.

 

 

Paquete Revolucionario

En 1961 se implementaron cambios en los frenos y suspensión que incrementaron su resistencia. Asimismo, se creó por primera vez para un modelo Chevrolet, el paquete SS (Super Sport). Este paquete definitivamente revolucionó el mercado. En 1961 sólo se vendieron 500 SS pero ya en 1962 se vendieron 100.000. Esta versión incluía dirección asistida, frenos de poder, amortiguadores más resistentes, baterías de larga duración, escape dual, emblemas especiales, tapas de rueda deportivas, molduras laterales. En 1963 se vendieron 830.000 Impalas, doblando prácticamente a su competidor Galaxy de la casa Ford. En 1964 las ventas del Impala llegaron a 890.000 y su hermano menor, el Bel-Air, llegó a 550.000.

 

Lo anterior es notable si consideramos que pocas veces un modelo más equipado y costoso vende más que la versión más sencilla y barata. Por decirlo de forma práctica, el “desde” se vendía menos que el “hasta”. En 1965 el Impala se estiliza más aún en su forma y se redondean ciertos ángulos. Cambios más, cambios menos, el Impala seguía arrasando y sus ventas llegaron a 1.000.000 de unidades. Siguió haciendo historia a lo largo de los años y sobre la base de su éxito y prestigio se le denominó “El Auto de América”, ¿no es poco decir no?. Hasta la actualidad el Impala se produce y sólo ha tenido dos interrupciones desde que en 1957 saltó al mercado y conquistó al mundo entero. Vale la pena ponerlo en mayúscula, el Impala es un gran AUTO CON HISTORIA.

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