Nació pequeño pero siempre fue un grande

Hay modelos que nacen, recorren las calles, desaparecen y nadie los recuerda. Hay modelos que nacen, recorren las calles, no desaparecen, todos los conocen y reconocen! ¡En esta última categoría está un grande del mundo automotor, el Civic!

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En 1972 nace el Civic de la casa Honda. Confieso que recién vengo a enterarme que en su génesis había una versión coupé a la cual se sumó una versión hatchback. Creo que esta última versión es la que muchos conocen; la primera, humildemente, la desconozco. El Civic marcó pauta en su país de origen y recibió durante tres años consecutivos el título de “Auto del Año”. Asimismo recibió el tercer lugar de los “Coches del Año” en Europa, lo cual resulta notable si consideramos que los europeos eran poco amigos de reconocer coches no nacidos en el Viejo Continente, pese a que la nación nipona ya era la segunda productora mundial de automóviles. Japón se preparaba para remecer el mundo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sapporo y la Exposición Mundial de Osaka. Tanto desarrollo en un corto periodo de tiempo llevó al país a altos niveles de contaminación y congestión. Honda aprovechó la contingencia y desarrolló “el auto que se necesita ahora”, uno económico, de bajas emisiones, con buen espacio y con un diseño atractivo no sólo para el mercado interno. En una segunda derivada conceptual se trataba de “el máximo valor con el mínimo número de componentes mecánicos”. La definición conceptual era clara; el resultado: el Civic.

 

Con un motor de 1.169 cc. de ubicación transversal, el Civic contaba con un gran espacio interior pese a sus diminutas dimensiones. Inicialmente de transmisión mecánica, a los pocos meses aparecía una versión con transmisión automática, la también afamada Hondamatic, de funcionamiento continuo variable. La tracción delantera también era novedosa y resultó todo un éxito. En resumen, el vehículo fue un acierto y durante siete años (1972 a 1979) prácticamente no tuvo cambios y sólo contempló mejoras en sus emisiones y motorizaciones. Ya dejando de dormir en los laureles, Honda lanzó en 1979 la segunda generación del Civic y lo hicieron tan bien que el modelo recibió el premio al “Auto Importado del Año” en Estados Unidos en 1980.

 

 

¿PASADO DE REVOLUCIONES?

La tercera generación quizás atentaba contra el concepto inicial del modelo. Si bien la marca siempre ha planteado su respeto irrestricto por las bajas emisiones y la economía de combustible, la generación nacida en 1983 planeaba una sorpresa posterior. En 1984 aparece el Civic Si, con un motor DOHC derivado de los desarrollos de la marca en Fórmula 1. De atractivo diseño de ángulos rectos, captó miradas, ventas y premios. Una prueba irrefutable: “Auto con Mejor Diseño” en Europa en 1984. El Si contaba con un motor 1.6 litro de 135 caballos que lo convirtieron en un total objeto de deseo en el mundo entero y Chile no era la excepción. Verlo recorrer las calles de Santiago en sus clásicos tonos rojo, blanco o negro era una verdadera delicia que pocos podían disfrutar. La cuarta generación (1987) ganó en espacio y comodidad y, pese a que los cambios no eran notorios, su diseño se concibió bajo un nuevo concepto, el “funcionamiento supremo basado en sensibilidades humanas”. Puede sonar poético pero sí que consideró las sensibilidades humanas. En 1989 Honda sorprendió con el Civic SiR, con motor DOHC VTEC 16v de 1.6 litro y 160 caballos. Para sus acotados 1.010 kilos de peso, el motor era una verdadera bendición y, por lo mismo, marcó pauta en las avenidas del país. Pocos podían competir con las prestaciones del Si, quizás un Volkswagen Gol GTS o un Citroen “BX 16v 2.0 16 soupapes” podían hacer mella en el afamado modelo de oriente.

En 1991 volvieron las curvas al diseño del Civic, las prestaciones deportivas aumentaron y la aerodinámica llegó a niveles superlativos. El Civic en su cuarta generación era un modelo de líneas completamente deportivas, sumamente bajo y que implicaba un nivel de agarre que pocos modelos podían comunicar.

 

ENTRE SOBRIEDAD Y ADRENALINA

La sexta generación, a mi parecer, marcó un giro hacia la sobriedad. Si bien se mantenían las prestaciones deportivas, el frontal del modelo cayó en la tentación de ser uniforme tanto para sus versiones sedán, hatchback y coupé. Pese a ser nuevamente “Auto del Año” en Japón en 1995 y 1996, el modelo no generó la devoción que provocaron algunos antecesores. Las generaciones séptima y octava tuvieron una comercialización masiva en Chile como sedán. No pasó de ser una ilusión la opción de contar con la versión hatchback. Conceptualmente el diseño de esta versión fue bastante obvio, esto es, el “ideal de todos los autos compactos”. Si bien el concepto es lógico, se tiende a perder sorpresa y se cubren los elementos básicos que la masa podría buscar, espacio, seguridad, economía. Creo que un Civic siempre debe ser más que eso.

 

Este 2012 Honda vuelve a cautivar. En su novena versión llega con leves cambios en su opción sedán pero vuelve a aterrizar en nuestras pistas y carreteras con su opción más deportiva, el Civic Si. Este último diseño se aleja de buena forma de las líneas de la opción sedán y refresca su alma con un potente motor DOHC i-VTEC de 2.4 litros y 201 caballos de potencia. Los viudos tuercas del país veían como resucitaba un amado por décadas. Un gran modelo que por 30 años ha cautivado al mundo entero. Un gran Auto con Historia.

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