El increíble autotest al Jeep Wrangler Rubicon, casi una experiencia religiosa

Tuvimos una increíble sesión de manejo junto al nuevo Jeep Wrangler Rubicon, que nos llevó de una forma majestuosa hasta Valle Nevado.

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Debo decir que cuando me dijeron que tendría que ir a la nieve con este increíble Jeep me tomó de sorpresa y me llenó de alegría, ya que hasta ese minuto, andaba algo estresada y necesitaba algo tipo retiro espiritual, como lo sería esta experiencia de subir a la montaña junto al mejor compañero de viaje que puede haber: Jeep Wrangler Rubicon.

 

Desde que lo vi esperándome estacionado fue que supe que seríamos el uno para el otro. Grande, obediente, elegante, deportivo, imponente… Díganme quién no se enamora a primera vista de un “tipo” con estas características. Si a ello le agregamos un toque de rudeza, creo que se convierte en el amante prefecto, en el cómplice, en el mejor compañero que se pudiese tener. En ello se transformó el Jeep Wrangler Rubicon para mí.

 

Mi camino comenzó lleno de alegría, estaba montada sobre una hermosa bestia, mezcla perfecta entre belleza y tosquedad. Nada te hace desconfiar de este hermoso animal mecánico ya que si pensamos en un viaje a la montaña sobre una criatura con un corazón V6 de 3.6 litros y 284 HP, no hay nada de qué preocuparse. Iba camino a Farellones disfrutando del paisaje, del viento, del auto, acompañada además de un excelente audio, envolvente, inmotizador, que resuena por todo el interior del vehículo, desde la partida se me hacía un viaje celestial.

 

En cuanto llegamos a la curvas, todo en orden ya que posee una caja de cambios automática de 5 velocidades, por lo tanto preocuparse de llevar el cambio correcto en tales subidas, quedó en el pasado, era un manejo de puro placer. El paisaje se veía bastante seco y nuestra primera opción era ir hacia El Colorado, pero en vista de esto, preferimos seguir hasta Valle Nevado, ya que seguramente ahí iba a haber la nieve suficiente como para poder probar a nuestro animalazo en el esplendor de sus virtudes.

 

No nos equivocamos. Camino a Valle había agua, tierra, hielo y algunos rinconcillos con nieve donde podíamos pulsear al temerario Rubicon. A todo esto nos acompañaban los ya habituales santiaguinos “eventos”, nombre correcto de los mejor apodados “hoyos”. Los tratábamos de esquivar, pero cuando ya era imposible, la camioneta nos protegía en su interior, nos salvaguardaba de ellos y nos hacía muy suave la pasada, efecto que debe haber logrado gracias a sus amortiguadores de gas y sus acertados neumáticos de medida 245/75 R17.

 

Sin más preámbulo quisimos probar a esta joyita como se debe y lo metimos entre nieve espesa, aplicamos 4X4 y debo decirles que en ese minuto mis dotes de buena conductora no servían de nada (humildemente lo digo), ya que este Jeep no los necesitaba, tenía el control de todo, me estaba dando el mejor paseo, casi diciéndome: “Tranquila, disfruta, te lo mereces, yo me encargo del camino”… Quedé realmente impresionada, me llevó hasta el infinito y más allá, imagínense: buena música, con un buen audio, todo mi alrededor blanco, perfecta temperatura, seguridad, comodidad, belleza ¿Qué más se podía pedir? En ese minuto desapareció el dolor de cabeza que me aquejaba hace varios días, respiré hondo (aprovechando que estábamos en lo alto y el smog no era nuestro acompañante) y dije: Diana, estás renovada, has cumplido tu meta, ahora puedes retirarte en paz… aunque me faltó algo: si hubiese contado con la llave para sacarle el techo (pues cuenta con esa maravillosa particularidad) la experiencia hubiese sido total y absolutamente religiosa, sacada de un cuento, como cuando la princesa besa al príncipe, majestuosa.

 

 

Directo al grano

No creo que después de esta maravillosa historia esté de más comentarles que este Jeep está equipado con: sistema de control de descenso, mitigación electrónica antivuelcos, Airbags delanteros multietapas, volante y palanca de cambios recubiertos en cuero, vidrios traseros tinteados, espejos exteriores con ajuste eléctricos calefaccionados (nunca se empañan, ni se congelan, una maravilla), sistema inmovilizador, indicadores de temperatura exterior y brújula, control crucero, 6 parlantes Infinity Speaker con subwoofer (logran un sonido increíble), conexión auxiliar para dispositivos móviles, aire acondicionado con sistema de control automático de temperatura y filtrado de aire, por nombrar algunas cosas de una inmensa lista, de donde me fue difícil decidir qué destacar, pero evidentemente fueron las que encuentro hacen a este vehículo único si es que queremos contar con la mejor compañía cuando de aventuras se trata. Total y absolutamente recomendable.

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