E-Type: Hijo de Jaguar

Para muchos, y hablamos de los entendidos, el E-Type de Jaguar bien puede ser el auto más bello de la creación estética de la historia del motor. Poder, clase y deportividad se suman al canon puramente estético.

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Es tremendamente complejo el momento en el que una marca debe desarrollar un nuevo modelo para reemplazar a uno que ha sido extremadamente exitoso. Pese a que sea atractivo, tecnológico y con un gran diseño, si no causa un revuelo similar al de su antecesor, puede llegar a deambular por el mundo automotor, injustamente,  sin pena ni gloria…
Jaguar se encontraba en esa difícil situación a fines de los años 50. Los más que exitosos XK120, XK140 y XK150 ponían cuesta arriba cualquier nuevo proyecto. Sin embargo, Jaguar sacó lo mejor de su repertorio y sacudió la crítica con un clásico nunca visto, uno de los grandes clásicos, el E-Type.
Lanzado en el Salón de Ginebra de 1961 con opciones roadster y coupé, se convirtió automáticamente en un suceso mundial. Todos cayeron rendidos ante tal ejemplar de estética, buen gusto, elegancia, deportividad y estilo. Lo anterior se corroboró con el lanzamiento del modelo en el Salón de Nueva York y los americanos de siempre se rendían al nuevo inglés.
UN SUCESO
El diseño, a cargo de Malcolm Sayer, mostraba una silueta fluida y con una mezcla perfecta de opulencia y deportividad, en exquisita combinación con una aerodinámica pretenciosa, eficiente y futurista. Su largo capot debe estar entre los más espectaculares de todos los tiempos y las tomas de aire en éste le entregaban un aspecto más agresivo y deportivo.
Su motor era un poderoso 6 cilindros de 3.800 c.c. con doble árbol de levas y 3 carburadores. Lo anterior entregaba 265 caballos de potencia, 240 kms/hora de velocidad punta y 6,9 segundos para el rango 0-100 kms/hora. ¡Una verdadera exquisitez tecnológica!
Como buen representante de la casa de Blackpool, el E-Type en su interior presentaba asientos de cuero, volante de madera y un sinnúmero de botones que provocaban la sensación de ir en un jet. Mucho lujo, mucho estilo, mucha adrenalina. Seguramente si James Bond no hubiese tenido a mano un Aston Martin DB5, habría elegido al E-Type. Me imagino que concuerda conmigo en que, para efectos de conquista, el E-Type también tiene licencia para matar.
La producción global de E-Type abarcó casi 80.000 unidades entre los años 1961 y 1975. Sus últimas versiones montaban un espeluznante motor de 5.343 c.c., 12 cilindros, carburador cuádruple y 272 caballos de potencia. Una delicia para pocos y que muchos se contentaron sólo con verlo pasar. Un gran Auto con Historia.

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