AUTOS CON HISTORIA: El Rolls Royce por excelencia

Refinamiento y excelsa distinción marcaron el sello del Silver Shadow, un auto con historia que sacó visa permanente en el planeta de los grandes coches.

Por

Jack Campbell, personificado por Nicolas Cage en la película “Hombre de Familia”, es un modesto vendedor de neumáticos en un local de New Jersey. En un día común y corriente aparece el elegante y distinguido señor Lassiter buscando neumáticos para su lujoso automóvil. El coche pasa demasiado inadvertido porque el guión prioriza la posibilidad que se abre para Jack Campbell de volver a su antigua y adrenalínica vida de egocéntrico bróker de Wall Street, sin embargo, para quienes aman los autos siempre es un placer ver desplazarse al Rolls Royce por excelencia, el Silver Shadow.
Quizás es extraño reparar en el siguiente dato, 35.000 unidades vendidas. ¿Mucho para un Rolls Royce? ¿Acaso la marca se masificó? La respuesta es un No con mayúscula para ambas interrogantes. El Silver Shadow es el Rolls Royce por excelencia. Por ello es que a través de sus 15 años de producción se convirtió en el modelo más producido de la casa de Derby.
Podrán venir modelos con diseño más agresivo, con mejores aerodinámicas, con motores más potentes, con tecnologías más avanzadas, sin embargo, el Silver Shadow hace frente a todo ello con sus virtudes, e incluso, con sus defectos.

EL APACIBLE V8

Nacido en 1965, el Silver Shadow presentó un sinnúmero de avances con respecto a su antecesor, el Silver Cloud III. Carrocería monocasco, frenos de disco y suspensión independiente en las cuatro ruedas eran grandes avances del Silver Shadow. Pese a estas nuevas virtudes, la suspensión recibió variadas críticas por ser demasiado blanda y la dirección con una excesiva desmultiplicación. Pese a que estas últimas podrían considerarse defectos del modelo, marcaron el ADN de éste y terminaron siendo características aceptadas por un selecto público que privilegiaba sus movimientos cansinos y carácter burgués en desmedro de “detallitos” menores.
Un motor V8 de 6.2 litros sólo entregaba 200 CV. Para la marca nunca ha sido necesario dar a conocer la potencia de sus motores, de hecho evita hacerlo y, a cambio, informa someramente que la potencia es “suficiente”.

TIC TAC, TIC TAC…

Quizás estaría demás mencionar los diferentes elementos de confort y magnificente elegancia. Rolls Royce es sinónimo de lujo y ante ello no hay mucho más que decir.
Por allá por la década del 60, la marca mencionaba en su publicidad que quizás el mayor ruido de un Rolls Royce desplazándose a 60 kms/hora era el de su reloj eléctrico. ¿Quizás pasa desapercibido dirá usted? Un Rolls Royce creo que no y siempre será un imán de miradas. Definitivamente un Gran Auto con Historia.

Imagen foto_0000000220121109132652.jpg

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo