Probamos al Nissan GT-R Nismo

En un circuito de pruebas de la marca japonesa ubicado a más de un hora de Tokio pudimos girar en uno de los coches más veloces del planeta. Una experiencia alucinante, intimidan pero mágica. Los 549 caballos que conocíamos en el GT-R tradicional, acá suben a 600.

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Poco antes de que me dieran el vamos en la pista del circuito privado de Sodegaura Forest, a una hora y algo más de camino de Tokio, en Japón, logré expulsar casi todo mi mente para concentrarme en el manejo del auto más rápido que he probado en mi vida. Acelera en 2,7 segundos de cero a cien kilómetros por hora y llega a 315 km/hora. Eso lo coloca además entre los súper deportivos más veloces del planeta. Casco, tarde soleada, cámaras, bandera a cuadros. Todo para mí. Volante a la derecha. Con la mano izquierda pongo la directa. Vamos…
Nissan y su división Nismo (Nissan Motorsports International Co.) viene trabajando desde 1984 en el perfeccionamiento de estos cohetes del asfalto y no hace mucho que vieron coronado tanto esfuerzo gracias a un registro de este mismo auto que un buen día de finales de noviembre pude conducir muy, pero muy lejos de mi patria. El récord del auto al giro más veloz del circuito alemán de Nurburgring de 7.08.679 se constituye en un guarismo sagrado que ningún empleado de la compañía, en ningún lugar del mundo, debe olvidar o no saber. El CEO de Nissan, Carlos Ghosn, dijo que este es el Nissan GT-R más rápido que ha existido. “Con un tiempo por vuelta de 7:08.679, podemos decir que el Nissan GT-R Nismo mantiene el tiempo récord de un vehículo de producción en el autódromo Nürburgring Nordschleife, que es el estándar de oro de los logros de alto rendimiento”.
Anteriormente, en octubre, ya había tenido oportunidad de conducir el GT-R “normal” con sus 549 caballos en un trazado californiano. Por eso, “crecer” a este versión biturbo hecha para la competición y con 600 caballos me tenía algo expectante. Pese a la mayor potencia, me encontré con un denominador común: la precisión de su dirección permite llevarlo a fondo sin que el auto reaccione como un potro encabritado y fuera de control. El empuje es descomunal, saliendo de una curva, en el tercer giro de los cinco que di, me vi gritando ¡uhuuu!… Sin embargo el dominio del auto es sumamente posible y mis aptitudes, algo por encima de la media de un conductor normal, todavía están a una distancia considerable de las que posee un piloto profesional.
El desempeño de este campeón es de los mejores que he experimentado en esta trayectoria de casi 15 años ininterrumpidos dedicados a la industria del motor y sus novedades. De regreso a Chile, en el avión, junto a un colega hojeábamos la edición de Car&Driver y en un aviso de una docena de súper deportivos vimos ejemplares de Ferrari, Lamborghini, Porsche y un GR-T. Tremendo honor y espaldarazo para Nissan como fabricante. El rey de su masivo catálogo está allí, en el olimpo de la súper deportividad.

UNA CLÍNICA NECESARIA

Los ingenieros responsables y ejecutivos de la marca presentes en este test en el circuito de Sodegaura Forest estimaron necesario una clínica previa antes de permitir que cualquiera se subiese a conducir el veloz dos puertas de 4,68 metros y 1.720 kilos de peso.
Allí me explicaron que la instalación de la suspensión está inspirada en el GT-R Nismo de carreras y está ajustado para una impresionante agilidad, comportamiento en carretera y fineza en el manejo, sin comprometer el refinamiento. Los muelles y amortiguadores Bilstein DampTronic fueron desarrollados de manera personalizada en las suspensiones frontales y traseras, están especialmente diseñados para entregar excepcionales niveles de agarre y un manejo de respuesta progresivo en el límite, condición de la cual di cuenta en cinco giros inolvidables.
El auto propone tres modos de suspensión que es posible seleccionar: Confort, Normal y R, para su uso en el circuito. Seré sincero, fijé el selector en Normal.
Para minimizar el desplazamiento durante las curvas y los cambios de dirección, el Nissan GT-R Nismo incluye una barra estabilizadora trasera hueca de 17.3 mm, que eleva la rigidez mientras reduce el peso.
El incremento de rigidez en la carrocería, me explica uno de los ingenieros del equipo Nismo, se logra utilizando unión adhesiva y soldadura por puntos derivando en una respuesta precisa de suspensión bajo carga extrema.
Bajo el capot hay un motor de 3.8 litros V6 de código VR38DETT. Su potencia se ha incrementado y ahora está clasificada en 600 hp (447kw) y un torque de 481 lb ft (652 Nm). El trabajo de los especialistas dio con un nuevo flujo alto, turbocompresores de gran diámetro, que son usados para carreras lo que sube la calidad de la respiración, mientras se optimiza el control de tiempo de encendido de forma individual para cada cilindro y con resultados óptimos en la bomba de combustible lo que a su vez mejora la combustión.

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