El Mazda CX-3 renueva su look y mantiene su esencia

Importantes novedades en diseño y equipamiento incorpora el SUV de la marca japonesa, pero sin transar el espíritu Jinba Ittai.

Por José Contreras

Mazda siempre se las arregla para dar de qué hablar. La marca japonesa se ha encargado de crear modelos que llaman la atención del mundo automotriz con la cuota justa para seguir en el camino de la filosofía Jinba Ittai, que pregona la firma y en la que se busca transmitir la misma sensación del jinete y el caballo en una sola figura.

Eso queda de manifiesto con el renovado CX-3, que arriba al país después de ser presentado en el Salón del Automóvil de Nueva York. El SUV recibe varias modificaciones de diseño y apariencia, tanto interna como externa, para quedar más cerca del salto a la próxima generación.

Así, en su look exterior, el CX-3 incorpora rejilla del radiador en todas sus versiones, mientras que para la variante tope de línea, GT, habrá luces LED en combinación con la luz trasera, nuevos revestimientos negros brillantes en el marco de pilar y bisel de luz en neblinero, así como nuevas molduras cromadas en parachoques y laterales, que transmiten profundidad y sofisticación. Delante hay poder y audacia con sus aletas horizontales finas y más barras horizontales, que siete a ocho.

En su interior, el modelo mejora su insonorización gracias a la incorporación de nuevos elementos en las puertas y renueva su panel y consola central. Añade una aplicación de símil gamuza que cruza casi todo el frente de la consola y, como gran novedad, aparece un nuevo apoyabrazo delantero, que cambia la zona entre los asientos de la primera fila, con nuevos espacios de almacenamiento.

El motor sigue siendo el mismo de la versión anterior; es decir, el Skyactiv-G 2.0 de 148 hp y 192 Nm, asociado ya sea a una caja mecánica de seis velocidades o a una automática también de seis y tracciones disponibles 4×2 y 4×4.

Disponible en cinco versiones, cuatro de ellas son de la variante R y presentan, en equipamiento y seguridad, seis airbags, frenos ABS con EBD y control de estabilidad, freno de mano eléctrico con sistema Auto Hold, sensores de retroceso, llantas de 18 pulgadas, sistema Mazda Connect con pantalla touch de 7” y sistema G-Vectoring Control, que mejora el comportamiento del chasis mediante la optimización del torque.

La restante versión es el tope GT, que está disponible sólo con caja automática y modo Sport de manejo y suma, además de lo anterior, paddle shift, sistema de navegación con GPS, alertas de seguridad de punto ciego y de salida de carril, head-up display, sistema de tracción inteligente i-Activ AWD y audio Bose con siete parlantes, entre otros.

El nuevo Mazda CX-3 está a precios de lista que van desde los $12.740.000 para las versiones R, comenzando con una variante mecánica 4×2, mientras que la versión GT está a un precio de lista de $15.890.000.

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