Tacómetro

Así evolucionaron los volantes deportivos de Porsche en los últimos años

En apenas 20 años, el desarrollo de esta pieza clave ha sido gigante y así ha quedado claro con los últimos avances.

No quedan dudas que las competencias deportivas, más allá de ser un importante diversión para muchos, es un gran patio para que las marcas experimenten y lleven esos cambios a los autos de producción. Así es como piezas importantes en un vehículo han mostrado grandes desarrollos.

Uno de ellos es el volante, donde Porsche ha hecho un trabajo intenso para crear accesorios que son verdaderos computadores donde se controla casi todo el auto. Llamativo sobre todo porque el volante vino a tener un desarrollo significativo hace poco.

Es difícil de creer, pero los avances en este sentido solo despegaron realmente en el 2000. Desde entonces, el gran progreso en el desarrollo del volante es claramente evidente”, explicó el director Competición para los vehículos oficiales Porsche, Pascal Zurlinden.

Antes de eso, el volante servía para la dirección y era apenas un aro cubierto de cuero que, rápidamente, se convirtió en un controlador multifunción. Un ejemplo: el volante del Porsche 911 RSR tiene disponibles 30 funciones que, activadas, abren otras funciones.

Recién en 2001, Porsche inició la explotación del volante como punto de desarrollo. Ese año, a los autos del Carrera Cup se les incorporó un botón que activaba la radio. En 2004, los 911 GT3 RSR de la American Le Mans Series ya había seis controles instalados y el diseño de éste comenzó a tener importancia.

En este desarrollo fue importante la opinión de los pilotos, tanto en la configuración de las funciones, como en la combinación de botones y la ubicación de éstos. Normalmente, la importancia se le da a cuatro comandos: limitador de velocidad en pitlane, control en bandera amarilla, encendido del motor y radio. El resto va siguiendo prioridades de marca.

Y todo eso se aprende con ensayo y error. “Conducía un Porsche 911 GT3 R en Pikes Peak e iba camino de ganar, cuando apareció la lluvia y luego la nieve en la parte más alta de la montaña. Ahí perdí todo porque instalaron un para el limpiaparabrisas que tenías que presionar por un segundo para activar la función intermitente y durante tres para un barrido continuo. Era una forma demasiado complicada”, relató el piloto oficial de la marca, Romain Dumas.

Aunque el manual para aprender a usar un volante de competición en Porsche tiene 27 páginas, los pilotos lo consideran fácil de aprender, porque, además, participan activamente en las modificaciones que van teniendo.

Así, al ritmo que avanza la industria, pronto podremos tener volantes en autos de producción con decenas de botones y controles. Tal como en las carreras.

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