Científicos descubren novedoso uso para el botox

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Científicos en Australia afirman que el botox, la toxina botulínica tipo A que se usa para “estirar” las arrugas y las líneas faciales relajando los músculos, podría ser un tratamiento beneficioso para pacientes asmáticos.

Los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Monash, en Melbourne, creen que la sustancia puede contrarrestar los espasmos musculares que la enfermedad parece provocar en la laringe.

Y esto eventualmente podrá ayudar al paciente a mejorar los síntomas del asma, afirman los científicos.

Según explica el profesor Phil Bardin, director del Centro para Medicina Respiratoria y del Sueño del Centro Médico Monash, quien dirige el proyecto, estudios llevados a cabo en la universidad muestran que la mitad de los pacientes que sufren asma severa no sólo presentan problemas en los pulmones, sino también en la laringe.

Calidad de vida
El estudio preliminar incluirá a 30 pacientes a los cuales se inyectará botox en un músculo de la laringe con ayuda de un escáner de tomografía computarizada.

Aunque el tratamiento no es una cura para la enfermedad, los científicos creen que podría mejorar los síntomas de muchos pacientes.

Tal como explica el profesor Peter Holmes, quien también participa en la investigación, “ésta es la primera vez que se lleva a cabo en el mundo un enfoque tan novedoso para un problema tan difícil”.

Los investigadores creen que una sola dosis de botox podría ser suficiente para evitar los espasmos y permitir que la laringe recupere su función normal.

La toxina botulínica es ampliamente conocida como tratamiento cosmético pero ha demostrado tener múltiples beneficios como tratamiento médico.

En 2010, el compuesto fue aprobado en el Reino Unido como tratamiento preventivo para la migraña crónica.

La licencia surgió después de un ensayo con más de 1.300 pacientes que sufrían la enfermedad que mostró que quienes fueron tratados con Botox lograron una reducción de 50% en el número de ataques de migraña.

No se sabe con claridad cómo trabaja la toxina en esta enfermedad, pero se cree que, además de ser un relajante muscular, podría también tener un efecto en el bloqueo de las señales de dolor que son enviadas al cerebro.

Se espera que el ensayo para probar sus efectos en el asma de laringe comience en Melbourne en los próximos meses.
 

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