Con ejercicio no basta: 4 consejos para "bajar la guatita"

Por
Tres mandamientos
Para obtener un abdomen perfecto
  1. Sin miedo. No cuentes las calorías: las dietas bajas en calorías pueden atentar contra la ingesta de nutrientes necesarios. Eso sí, cambia la manera de ingerir calorías. Trata de reemplazar los carbohidratos por proteínas
  2. El hambre no puede ser más fuerte. Evita que el apetito esté “fuera de control”: nunca puedes dejar que te domine. Come regularmente (sin exagerar), lo suficiente para que no pases hambre en ningún momento del día.
  3. Ejercítate. Es la manera de quemar las calorías: si sigues la dieta indicada, el ejercicio es la mejor manera de construir el cuerpo que quieres, y además te hace bien.

Si es­tán buscando realmente de­jar atrás esa panza y convertirla en un abdomen tonificado, es poco probable que su­ceda sólo con ejercicio. So­lamente realizar ejercicios aeróbicos para perder peso no basta.

A continuación, cuatro consejos que te ayudarán a obtener un abdomen más tonificado.

1. Tonificado, no “grande”
Muchas veces los hombres gastan varias horas semanales en el gimnasio, pero los resultados no son los esperados. Si su dieta no es la correcta, se verá “grande”, pero no tonificado.

“Si el objetivo es conseguir definición muscular, debes enfocarte seriamente también en la dieta. ¿Por qué? El ejercicio aeróbico (correr, andar en bicicleta, trekking o natación, entre otros), no necesariamente queman tantas calorías. El ejercicio nos pone hambrientos y es increíblemente fácil encontrar un desequilibrio en la ingesta de calorías.

“Come un poco más, o toma un poco más de bebidas con azúcar, y estarás de vuelta en la etapa uno en poco tiempo”, asegura el experto en nutrición, John Briffa.

2. No es una ecuación fácil
El control de peso va más allá de la cantidad de calorías que ingerimos. Comer menos hace más lento el metabolismo, haciendo que la pérdida de peso de largo plazo sea más difícil. Para eso es importante realizar dietas altas en proteínas, y bajas en carbohi­dratos. De esta manera evitaremos que se gatille la secreción de insulina, la hormona que deposita la grasa que nos molesta en nuestro cuerpo. Para conseguir esto, será importante comer de manera parcelada, y no su­frir períodos de hambre.

3. Enfócate en bajar los niveles de insulina, sin restringir las calorías.
Una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas te permitirá que la grasa abandone las “células de grasa” y pueda dejar tu cuerpo con regularidad, motivando la pérdida de peso.

Una vez que la grasa se mueva, puede ir directamente a las células de los músculos, para ser quemada como combustible por el cuerpo. No sentirás hambre si tu propio cuerpo se alimenta con su propia grasa. Una vez que acostumbras a tu cuerpo a que esto suceda, la memoria del mismo permite que la grasa no se acomode en los lugares donde solía hacerlo, y puede ser quemada para ganar en masa muscular.

Durante el desayuno puedes comer un yoghurt con frutas o nueces. En el almuerzo come una ensalada (sin pan), y con huevo, carne o pescado. El queso no es malo, pero tampoco cumple la misma función que los otros tres ingredientes mencionados.

En la noche, lo más recomendable es un plato de carne con vegetales salteados.

4. No dejar el ejercicio
Prue­ba con sesiones de ejercicio: estaciones que mezclen alta y baja intensidad cardíaca. Circuitos con extensiones de brazos, sentadillas y abdominales. Por último, sácate  la polera y disfruta.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo