Comer insectos, ¿una moda?

Para muchos en el mundo, digerir bichos es parte de la dieta diaria. Y aunque no lo creas, ahora es la nueva tendencia, gracias a expertos que lo promueven como una opción eco-amigable. Publimetro los probó para que no tengas que hacerlo tú.

Por Anthony Johnston / Publimetro Internacional
Crítica culinaria: “Una ácida langosta”
Anthony Johnston

Nuestro primer desafío en el “Creedon’s Archipelago” es la afectuosamente llamada “Ensalada de amor al bicho”: espinaca y hojas de rúcula acompa­ñadas de langostas y grillos fritos al sartén en ají y ajo. Los bichos resplandecen bajo la iluminación del local: las luminosas langostas amarillas y verdes vienen con alas, piernas y ojos intactos. Los grillos, tan negros como el hollín.

“Crac”, fue el sonido distintivo y lo que sentía mientras mi dentadura se co­nocía con la langosta cocinada. Amarga, un poco ácida, así era el sabor. Los grillos eran más crocantes y picantes, quizás porque ab­sor­ben de mejor manera la salsa. Luego vino la abeja, un abejorro sin el aguijón. Bañada en miel, sabía más bien suculenta y dulce. No noté los contornos del abdomen mientras la tragaba.
Antes de pasar al ­pró­ximo plato, una mesera nos dijo que en África, para de­mos­trar que eres realmente un hombre, tienes que tragarte un escorpión vivo. Bueno, para mi suerte el mío estaba muerto ¡y cubierto en chocolate! Precaución: el veneno fue re­movido pero su aguijón sigue ahí. Inicialmente, fue crocante como los demás, pero se puso masticable mientras seguía comiendo, algo así como el nougat quizás. Después tenía peda­citos de escorpión entre mis dientes. ¿Alguien tiene mondadientes?
 

“¡Los insectos te hacen bien!”, dice el chef de aspecto intrépido e inocente sobre la comida de su restaurant. Sean o no las palabras de Daniel Creedon  sabiduría pura o charlatanería, los insectos poco a poco se inmiscuyen en los platos occidentales, ya que expertos afirman que son una fuente nutritiva clave y eco-amigable. No ha­ce mu­cho, programas como “Fear Factor” mostraban a los bichos como un objeto de curiosidad culinaria. Ahora son el plato principal en el restaurant “Creedon’s Archipelago” de Londres.

El mes pasado, la Unión Europea lanzó un proyecto de 4,5 millones de dólares (u­nos 2.300 millones de pesos) para investigar los beneficios de la “entomofagia”, en otras palabras, el alimentarse de insectos. Eso luego de que un in­forme entregado por la ONU el año pasado, asegurara que los insectos pueden “ayudar a abastecer la creciente de­manda de proteínas tanto para humanos como ganados”.

¿Qué es tan genial sobre estos pequeños bichos? Según expertos, se trata de  un alimento bajo en grasas y alto en proteínas si se compara con otras carnes. Además cuenta con nu­trientes (las orugas están dotadas de hierro), y el espacio físico que ocupan es mucho menor que en otras criaturas comibles.

“Los insectos emiten menos gases de efecto in­vernadero que la ganadería”, señaló a Publimetro Arnold van Huis, científico holandés que promueve a los bichos como una supercomida alternativa. “Además son más rentables en la producción de carne. Por ejemplo, los grillos convierten 1,5 kilos de alimento en 1 kilo de proteína, mientras que con el vacuno necesitas 13 kilos de alimento para obtener la misma cantidad de carne”.

“En el futuro, necesitaremos otra Tierra para satisfacer nuestras demandas ganaderas, por lo que necesitamos otras fuentes de proteína”, agregó.

¿Qué tan terrible puede llegar a ser? Después de todo, cerca de 2.5 billones de personas en África, Asia y América Latina comen insectos como parte de su dieta balanceada.

Aún así, algunos piensan que nuestros paladares necesitan ser convencidos para poder digerir un bicho completo. “Si le cuentas a tus vecinos que comiste polillas este fin de semana, pensarán que estás loco”, dijo a Publimetro Stuart Hine, experto en insectos del Museo de Historia Natural de Londres. “Por ahora, comer bichos será una no­vedad en la misma manera que se come mariscos y moluscos”, agregó.

Incluso el cocinero, que fríe langostas, conoce los límites. “No quiero pasar­me de la raya cuando cocino para gustos occidentales”, asegura Creedon. “No sería muy agradable servir un montón de insectos que se reventarán en tu boca como una uva. No estamos aquí para dejar a la gente en estado de shock”, puntualiza.

 

8 bichos comibles: ¡Bajos en grasas y altos en proteínas, hierro y calcio!

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