¿Se puede y debe bañar un gato?

Por Mauro Vidal

Hay una idea muy extendida que dice que los gatos no son muy amigos del agua. Esta creencia es cierta, pero a medias. Porque si acostumbras al gato desde pe­queño al agua, disfrutará mucho de un buen baño.

Como en otras actividades, el gato puede aprender a bañarse, pero este aprendizaje debe ser realizado en la etapa de socialización del cachorro. Es decir, entre el primer y segundo mes de vida, cuando es receptivo a todas las enseñanzas de ma­nejo social que queramos impartirles. De hecho, el baño es una actividad que refuerza la relación social entre el gatito y su dueño, junto con el cepillado, las caricias y los juegos.
 
Si estás incrédulo, te contamos que muchos gatos no sólo juegan con el agua, sino que además se mojan solos. Como los gatos de la raza Turco Van. Y es que el alimento natural de esta raza turca son los peces que pueden capturar en el río Van. Es decir, el mismo mecanismo utilizado por el ja­guar, que tiene en los animales acuáticos la mayor parte de su dieta.
 
Entonces, bañar al gato puede ser una actividad placentera para él y para ti, sólo debes acostumbrarlo y se­guir los siguientes pasos.
 
Antes de empezar, es conveniente hablarle y acariciarlo para calmar su ansiedad natural. El ambiente debe ser tranquilo y, si es po­sible, debe ser la misma persona la que bañe al gato siem­pre. El baño lo puedes realizar en cualquier tina o lavamanos de la casa. Lo úni­co imprescindible es que  el gato quepa y que el agua es­té tibia, ni demasiado fría, ni demasiado caliente, a unos 30 grados.
 
Otra cosa es que debes tenerlo todo preparado y a mano: champú, toalla, secador. Además, debes usar un champú específico para ga­tos, no cualquiera de los nuestros. Y una vez que es­tés preparado, comienza mojando al gato poco a po­co, al principio con la mano o con la ayuda de alguna esponja suave, pero nunca con el chorro de la ducha directamente.
 
El baño se hace acariciándolo de una forma sua­ve, enjabonando a tu gato durante unos cinco minutos. Luego aclara el cuerpo del animal con abundante agua para que no queden restos del jabón. Y finalmente, a secarlo.
 
Nunca hay que dejar hú­medo a un gato a no ser que sea verano y la temperatura lo permita. Para secar el pelo es conveniente comenzar con una toalla para sacar la mayor cantidad de agua y luego seguir con un secador de aire caliente. Nunca utilices un secador el primer día que bañes al gato pues les molesta mucho el ruido, y nunca más querría volver a bañarse. Lo recomendable en los baños posteriores es usar algún secador de bajo ruido y encenderlo unos minutos antes de utilizarlo para que el gato se habitúe al ruido.
 
Finalmente, lo peinaremos poco a poco y ya está. Como ves bañar al gato puede ser una actividad placentera para él y para ti, sólo debes acostumbrar al felino a dicho procedimiento y seguir estos sencillos pasos que te hemos presentado.
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