Este dispositivo permite acabar con la sudoración excesiva

Durante años, Brianna Bernyk usó sudaderas y otras prendas de tejido grueso para ocultar las grandes manchas de sudor que provenían de sus axilas. “Usaba mucho el color negro” explicó a Publimetro Internacional la joven de 23 años. El tratamiento está disponible en EE.UU.

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A la edad de 13 años, Bernyk fue diagnosticada con hiperhidrosis, el término médico que define el exceso de sudoraci%C3%B3n’>sudoración, generalmente en zonas donde hay una mayor cantidad de glándulas sudoríparas.

Su abuela padecía esta afección, quien de manera genética se la transmitió a su madre, de quien a su vez ella la heredó. Ha probado de todo, desde desodorantes medicados hasta Botox, que además de servir como tratamiento de belleza tienen la capacidad de reducir las señales químicas de los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas, durante un determinado período de tiempo.

Sin embargo, fue sólo hasta que probó miraDry, un dispositivo aprobado por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) y que emite ondas electromagnéticas controladas hacia las glándulas sudoríparas, que finalmente pudo observar resultados más duraderos.

Pero ella no es la única. El Dr. David Goldberg, director de “Skin Laser and Surgery Specialists” en Nueva York y Nueva Jersey, estima que casi mil pacientes se han sometido al mismo procedimiento. Aunque no fue él quien atendió a Bernyk, ha tratado a varios personas, que como ella, se les ha diagnosticado con hiperhidrosis. No obstante, muchos de las personas que trata, no padecen la enfermedad y simplemente sienten que tienen un exceso de sudoración axilar.

“El porcentaje de personas que sufren hiperhidrosis es bastante pequeño, sin embargo, uno de cada cinco estadounidenses sienten que sudan exageradamente”, explicó Goldberg a Publimetro Internacional. “La cifra es elevada, y la podemos constatar en el mundo actual”.

Goldberg señaló que al principio, atendía a una persona cada dos o tres días. Ahora, trata alrededor de cuatro personas diarias.

El sistema de MiraDry se calienta y destruye las glándulas sudoríparas de la axila, que en teoría, proporciona una solución duradera de la sudoración excesiva. Es un método no invasivo.

El dispositivo ha estado en el mercado tan solo tres años, así que es difícil definir con exactitud cuáles serán los efectos a largo plazo. Los estudios clínicos demuestran que el aparato tiene una eficacia del 90 por ciento y reduce la transpiración en un promedio del 82 por ciento, el año posterior a que se haya realizado el procedimiento. Seis meses después de éste, los pacientes anunciaron resultados similares.

Algunas personas incluso experimentan una disminución en su olor corporal o de vello en el área tratada, pero eso depende del paciente, afirmó Goldberg.

Este procedimiento requiere de dos sesiones con un intervalo de 3 meses entre cada una. El tiempo de cada sesión es de una hora para ambas axilas. Dado que pueden ser dolorosas, los médicos administran un tipo de anestesia tópica como lidocaína. El aparato se coloca en las axilas.

La semana posterior al procedimiento, puede aparecer inflamación en la zona y disminución de sensibilidad durante algunos días. También, es posible que se presenten pequeños bultos durante la primera semana.

Bernyk observó la diferencia tan solo un día después. El día siguiente de haberse tratado por primera vez, dijo que sentía diferencia en las axilas. Luego de su segunda sesión, dijo que no notó que sus niveles de sudoración no se acercan, ni de lejos, a los que solía tener. De hecho, parece que los bajos niveles de transpiración se mantienen desde que terminó el tratamiento, hace cuatro meses.

“El cambio ha sido radical”, dijo. “Aún sudo, pero sudo como una persona normal”.
El tratamiento de MiraDry no está cubierto por los seguros de salud en Estadis Unidos, ya que se considera un procedimiento cosmético, incluso en casos en los que se haya diagnosticado con hiperhidrosis. El valor de éste varía entre $2.500 y $ 3.500 dólares (más de 1,6 millones de pesos) por dos sesiones.
“Si piensa en la cantidad de vestidos que se le han dañado y el precio de lavar en seco, no está tan mal”, señaló Goldberg.
En cuanto a Bernyk, ella cree que vale la pena. “Me encanta poder usar ropa bonita”, afirmó.
¿Y usted? ¿Pagaría tanto para dejar de sudar?

Michelle Castillo, Publimetro Internacional

 

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