¿Aprenderían más los estudiantes si las clases iniciaran más tarde?

Por Miladys Soto Rodríguez

Aunque parezca una idea descabellada, ajustar los horarios de las escuelas secundarias para que los estudiantes puedan dormir más traería consecuencias positivas para los adolescentes, tales como un mejor desempeño académico y menos ausencias, opinó el doctor Michael Breus.

Breus, quien es un psicólogo clínico estadounidense con especialidad en trastornos del sueño, se mostró a favor de la recomendación que hiciera el secretario del Departamento de Educación de Estados Unidos, Arne Duncan, a través de su cuenta de Twitter. El funcionario compartió un enlace de un artículo que habla sobre los beneficios de entrar más tarde al salón de clases y manifestó que le gustaría ver distritos escolares imitar la iniciativa.

De acuerdo al psicólogo, los niños que llegan a la pubertad, que es el inicio de la adolescencia, deben dormir de 10 a 11 horas. La pubertad comprende el periodo de los 10 y 14 años en las niñas y de los 12 a 14 años en los varones, mientras que la adolescencia inicia cerca de los 12 y termina a los 18 años, según MedlinePlus.

“El reloj biológico de los niños que entran en la pubertad hace que quieran quedarse hasta tarde y dormir. Horarios tempranos en las escuelas van en contra de su biología”, opinó por su parte el psicólogo. El especialista en trastornos del sueño declaró que los adolescentes que no duermen las horas recomendadas pueden enfrentar problemas tales como pobre concentración y problemas de comportamiento, que eventualmente influyen en el aprendizaje.

Insomnio: trastorno que ataca tanto a niños como a adultos

Contrario a lo que se podría pensar, el insomnio es un trastorno que padecen tanto niños como adultos. La dificultad para conciliar el sueño no discrimina por edad, según el doctor Michael Breus.

Breus explicó a Publimetro que existen diversos factores que causan el insomnio. Uno de los factores que mencionó fue la ansiedad. Según indicó, algunos síntomas son sentirse “incapaz de apagar la mente”, o el pensamiento constante antes de dormir. Síntomas de la depresión como tristeza o desinterés por la vida pueden ser otro causante de la dificultad para dormir.

De igual forma, el psicólogo declaró que los efectos secundarios de ciertos medicamentos influyen en la habilidad para conciliar el sueño, así como factores ambientales tales como el exceso de luz, ruidos y la temperatura. Asimismo, Breus sostuvo que la nicotina, la cafeína y el alcohol también pueden causar insomnio. El experto afirmó que 1/3 de la población en Estados Unidos padece de insomnio y que un 10 % de es población padece insomnio crónico. “Es peor en las mujeres y los ancianos”, añadió.

Sobre las consecuencias de no dormir bien, el psicólogo explicó que las personas pueden verse afectadas física y emocionalmente, además de no poder pensar con claridad.

Finalmente Breus destacó que aunque existen medicamentos para dormir, es necesario identificar la causa del insomnio ya que no existe una cura. Otra opción mencionada por Breus fue la terapia cognitivo-conductual. “Esta es una forma especial de psicoterapia que ataca la causa subyacente de la ansiedad o la depresión. Pueden ser necesarios cambios ambientales”, acotó el experto.

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