Las formas más extrañas para detectar un embarazo

Por Estefanía Cervantes

Las mujeres de hoy en día ya no tienen mucho de que preocuparse, la tecnología les ha dado los famosos test de embarazo que venden en casi todas las farmacias y los estudios de laboratorio que resultan más confiables.

Pero, desde tiempos muy remotos las personas se las ingeniaron para averiguar si un futuro bebé podía estar en camino o no, incluso es probable que en la actualidad nuestras abuelas aún crean en estas pruebas caseras.

El Péndulo

Se necesita un collar con un dije, hasta un hilo con aguja funciona bien. La posible embarazada debe estar recostada en la cama con la espalda recta, mientras otra persona coloca el péndulo sobre su estomago.

Si el péndulo no se mueve, significa que la mujer no está embarazada, pero si este se mueve de lado a lado es probable que esté esperando un niño y si los movimientos son circulares es señal de una niña.

El cotonete

Esta prueba se debe hacer en los días previos a la menstruación, la mujer se introduce el cotonete en la vagina como un tampón, si el algodón sale manchado de sangre significa que la mujer no se encuentra embarazada.

Por el contrario si el algodón sale limpio es señal de que la regla está ausente, siendo más probable que la mujer se encuentre en cinta.

La orina

Se necesita un recipiente de cristal, totalmente esterilizado, donde la mujer va a orinar. Después de completar la muestra, se tiene que poner a hervir el líquido ¿Cómo sabemos si hay embarazo? Las abuelas aseguraban que si se formaba una especie de crema en la superficie, la familia crecería.

El resplandor de sus ojos

En el siglo XVI, el médico Jacques Guillemeau confirmó en su tratado sobre oftalmología que el embarazo se representaba en los ojos de las embarazadas. A partir del segundo mes la mujer tiene pupilas pequeñas, párpados caídos y sobresalen venas en el rabillo del ojo.

De la rana y el ratón

Un método muy utilizado en el siglo XX. A ambos animales se les inyectaba la orina de las mujeres supuestamente embarazadas, si estos animales presentaban una ovulación era señal de que la mujer estaba en cinta.

En el caso de la rana, se buscaba que desovara en 24 horas. Y en los ratones se inyectaban las muestras de orina dos veces al día en un lapso de tres días, posteriormente mataban a los roedores y así inspeccionaban qué tanto se habían engrosado sus ovarios.

La orina de las mujeres embarazadas contiene la hormona gonadotropina coriónica humana HCG. Según las investigaciones de James Collip en 1930.

La orina y el aceite

Consiste en poner unas cuantas gotas de orina en un recipiente de cristal bien esterilizado. Cercano a ellas, se ponían gotas de aceite. Era importante que no se juntaran.

Si ambas sustancias se tocan con el transcurso de unos minutos, quiere decir que la mujer está embarazada. Si permanecen separados, significa que no hay ningún bebé en camino.

Aliento a cebolla

Hipócrates fue el autor de esta prueba. Consistía en introducir una cebolla o un vegetal de olor fuerte en la vagina de la mujer, así tenía que pasar una noche entera y si al despertar su aliento olía a cebolla era porque no estaba embarazada.

La idea era que el vientre se cerraba al estar en cinta, bloqueando el olor que provenía de la cebolla.

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