Heroico profesor: Le dio un riñón a una de sus alumnas para salvar su vida

Ray Coe, un maestro londinense, va más allá de lo que las reglas señalan. Una historia humana interesante.

Por Edward Thompson / Publimetro Internacional

Para muchos de nosotros, la decisión de donar un órgano tomaría meses de cuidadosa consideración, pero un profesor no lo dudó. “Supe inmediatamente qué tenía que hacer”, dice Ray Coe. “Soy un hombre de fe”, señala. 

El hombre, quien ha sido apodado como héroe, habla tranquilamente sobre tomar una decisión de vida que salvaría la vida de su alumna adolescente Ayla Ahmed Ali. La niña de 13 años del colegio londinense Royal Docks Community, un colegio para estudiantes con necesidades de educación especial, sufrió una falla renal en el verano de 2013 y fue internada buscando con urgencia un riñón sano.

“Es mejor tener esperanza que nada, entonces no tuve duda en inscribir mi nombre en la lista de donantes”, explica Coe. La madre de su estudiante no presionó de ninguna forma al profesor para que se pusiera en contacto con el hospital, en lugar de eso, dejó que Coe hiciera los arreglos con los doctores directamente.

“Cada vez que iba al hospital, para asegurarme que era compatible, sentía miedo que fuera rechazado, yo estaba presionando mucho a los doctores”, dice Coe.  De hecho, el profesor de 53 años casi fue rechazado después de que uno de los seis exámenes (de lo cuales tres tienen que alcanzar el estándar) no llegó al nivel requerido, pero en un segundo análisis cumplió con la marca.

Coe, quien no quería darle falsas esperanzas de un milagro a Ayla, mantuvo su emoción alejado de ella hasta que el equipo de ética (el paso final del proceso) lo aprobara. “Ella me dio este abrazo gigantesco y pude ver la emoción en sus ojos”, comenta con entusiasmo Coe.

La operación que se llevó a cabo en febrero fue declarada un éxito, con ambos progresando muy bien, el donante y el receptor. El profesor mencionó que ha tenido que hacer unos pocos cambios en su estilo de vida como disminuir el ejercicio extenuante como levantamiento de pesas y tener que beber más. Es un resultado positivo para la adolescente también, quien a pesar de tener un gran riesgo de cáncer, no tiene el dolor que experimentó previamente.

“Cuando miro a Ayla sé que algo bueno salió de mi vida. Tengo mucha suerte al poder ver que mi riñón hizo la diferencia en la vida diaria de alguien”, señala Coe. El profesor se ha convertido en una inspiración. Gente de todas las partes del mundo lo contacta para decirle cómo los ha inspirado para estar en una lista de espera. Para Coe, quien ha sido testigo del resultado de ese cambio de vida, es una obviedad, diciendo, “Sólo inscribe tu nombre”.

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