¿Por qué acusan a Karl Lagerfeld y Chanel de banalizar el feminismo?

Por Luz Lancheros

Cuando la moda quiere ser transgresora para ser “cool”, hacer publicidad y de paso vender miles de prendas, puede caer en el descrédito completo y la marca de turno, ser criticada en el proceso. Sobre todo, a la hora de hablar de episodios políticos y luchas sociales que son temas delicados para muchas personas.

Esto pasó con la colección primavera/verano 2015 de Chanel. No se pudo negar el soberbio montaje del desfile de la casa que está a cargo de Karl Lagerfeld, pero lo que se criticó fue que usase consignas feministas para mostrar una colección de “mujeres fuertes y empoderadas”. Como si fuese una marcha callejera, Lagerfeld impactó a muchos. Pero otros cuestionaron que una lucha como el feminismo, que ahora está en la mira pública gracias a discursos como el de Emma Watson, se banalizase de ese modo.

Suzy Menkes, editora digital de Vogue, no pudo menos que expresar su inconformismo ante un tema tan delicado: “Al principio, me pareció molesta la idea de que Karl usara estos eslogan de protestas en un tiempo en el que las manifestaciones en Beijing por la democracia, y las campañas a favor de la educación para las mujeres por todo el mundo, son temas literamente vivos y muertos”, afirmó. Pero no dejó de elogiar la colección que en redes sociales fue criticada por “banalizar” un tema. Otros la alabaron por solo el montaje.

No es la primera vez que pasa. La tendencia “soft movement” consiste en llevar temas políticos y culturales de moda y trasladarlos a la ropa, y no siempre con buenos resultados. Vogue ha sido literalmente apaleada por no manejar bien este tema. Hace poco hizo homenaje a Palestina con la misma edición que hizo para Israel en 1988. “Palestina es el nuevo Israel”, afirmó. TIlda Swinton apareció con una prenda apoyando a este país que de nuevo se encuentra en conflicto.

Llovieron las críticas.

Asimismo, lo ha hecho con editoriales donde aparecían niñas en poses provocativas o mujeres blancas con la cara pintada de negro, en clara apología al racismo rampante de comienzos del siglo XX (Vogue Francia).  O cómo olvidar el reportaje que tuvo que retirar porque era sobre Asma Al Assad, esposa de Bashar Al Assad, que comenzaba a ser conocido por su régimen de terror en Siria.

Pero las marcas también pueden “arruinarlo”: Todos recuerdan las amenazas que recibió el mismo Lagerfeld por usar letras del Corán en su colección de 1993, o la camisa “nazi” que Zara tuvo que retirar, o la infortunada playera de Urban Outfitters que hacía apología a masacres escolares.

Seguramente con esto, se prueba que hay límites que aún la gente no está preparada para cruzar. No en moda.

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