Contaminación acústica: cuando el ruido ataca a nuestro organismo

El movimiento diario, el transporte público, automóviles, fábricas, estaciones de servicios, entre otros, son algunas de las fuentes de ruido que pueden dañan nuestro organismo, desde la audición hasta problemas al corazón.

Por publimetro

La contaminación acústica es la presencia de ruidos y vibraciones en el ambiente que implican molestias, riesgos o daños a las personas y el entorno en el que están. Afectan a la población tanto en la salud, como en las relaciones laborales, de ocio y descanso.

Cristián Bachelet, otorrinolaringólogo de Clínica Ciudad del Mar, explicó que si bien la contaminación acústica, en casos de alcanzar dosis de ruido muy altas, puede llegar a generar daño acústico agudo ―que puede ser reversible―, lejos lo más frecuente es que la exposición mantenida por años genere un trauma acústico crónico, comportándose como una pérdida de audición progresiva bilateral similar a la pérdida de la audición por la edad (presbiacusia), pero más precoz en su etapa de presentación.

La intensidad del ruido se mide en decibeles (dB), unidad de medida de la presión sonora. El umbral de audición es de 0 dB (mínima intensidad del estímulo), mientras que el umbral del dolor está en 120 dB. El oído humano tiene capacidad para aguantar cierta intensidad de ruidos. Si estos superan los niveles aceptables pueden llegar a provocar daños al órgano auditivo.

Por lo anterior es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una intensidad no mayor a 50 dB en las viviendas y 70 dB en las calles, tomando en cuenta el tráfico y el comercio. Sin embargo, esto suele ser superado por las zonas de alta congestión y por el fuerte volumen de la música o TV a la que estamos acostumbrados. Además, está presente la exposición a otros factores, como las discotecas o conciertos, donde el volumen ronda los 90 – 100 decibeles.

Cómo el ruido afecta nuestra salud

En el corto y mediano plazo, los efectos que puede provocar una exposición prolongada a grandes ruidos son psicológicos y físicos, donde destacan el estrés, fatiga, depresión y ansiedad. Además, se desarrollan trastornos de sueño, cefaleas, irritabilidad, dificultad de aprendizaje, alteración de la concentración y atención. Con el tiempo y si es que no se toman medidas pertinentes, se puede perder la capacidad auditiva ―principal y más reconocido síntoma―, pero también puede haber efectos cardiovasculares, gastrointestinales, predisposición a la violencia y disfunción sexual.

Otro efecto que provoca la exposición al ruido ambiental es la elevación del umbral auditivo, que implica que para poder escuchar los sonidos es necesario que estos sean más intensos que el promedio habitual. Ante este panorama, se recomienda utilizar audífonos, pues los pacientes comienzan a tener problemas de comunicación debido a la pérdida de audición.

El Dr. Bachelet sostiene que se debe acudir a un especialista cuando hay sospecha de pérdida de audición, ya sea brusca o progresiva, ante la aparición de ruidos en el oído (tinnitus) y/o cuando está el antecedente de exposición a ruido ambiental importante. “Las pérdidas de audición por exposición prolongada a ruido suelen ser irreversibles, por ello es que mientras antes se tomen medidas para controlar este mal, mejor será para nuestra salud”, enfatiza el otorrinolaringólogo.

Consejos para mejorar la salud auditiva

El especialista de Clínica Ciudad del Mar manifestó que lo más importante es evitar lo más posible la fuente emisora de ruido. “Esto puede ser difícil en calles de grandes urbes, pues son zonas de alto tráfico, lo que explica el 80% de la contaminación acústica de las ciudades. Pero si se ponen los esfuerzos necesarios, se pueden evitar daños mayores a largo plazo”, destacando entre ellas:

– Considerar la emisión de música o TV a volumen moderado
– Evitar actividades ruidosas en horarios de sueño o descanso
– Usar tapones
– Considerar medidas de aislamiento acústico en el hogar, con materiales especiales para paredes y ventanas
– Evitar la exposición innecesaria a fuente de ruidos fuertes
– Al escuchar música en reproductores personales, preferir los audífonos over-ear o supra-auriculares
– Evitar los gritos y bocinazos
– Considerar medidas de protección auditiva para los trabajadores de industrias con fonos y tapones.

Además de las medidas mencionadas, lo importante es generar conciencia, sobre todo en los niños y adolescentes, de modo de ir gestando un cambio de hábito en ellos. Por otro lado, intentar colaborar en la reducción de ruido ambiental en las calles, al transitar, ya sea como peatón o como conductor.

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