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Los escenarios que deja el incierto “caso Melipilla”

Hay una serie de asuntos por resolver, dependiendo de lo que ocurra.

El fallo de primera instancia contra Melipilla, que determina la expulsión del “Potro Solitario” de la Anfp, no sólo extiende la incertidumbre respecto del descenlace de la temporada 2021 de la Primera División y de la Primera B. También abre un amplio abanico de dudas respecto de las consecuencias en el caso de que la determinación del Tribunal Autónomo de Disciplina se mantenga en la Segunda Sala, tras la apelación del club metropolitano.

La durísima y unánime resolución contra Melipilla es consecuencia de presentar documentación adulterada respecto de los contratos de algunos de sus jugadores durante la temporada 2020, en la que se detectó que ciertos futbolistas percibían una remuneración mayor a la declarada por la institución a la Anfp. Sin embargo, las consecuencias tendrían efecto sobre el cierre de 2021, donde aún no concluye la competencia, a la espera de lo que ocurrirá con la Promoción. Que no se jugara ese duelo entre Curicó y Copiapó deja en ascuas el año que concluye, y puede ser considerado un acierto en favor de Huachipato, que podría zafar del descenso si se mantiene el fallo contra el “Potro”. Pero eso es sólo una arista de un enredado panorama que deja el lío melipillano.

Tensa espera

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La primera complicación del “caso Melipilla” es que no se avizora en el horizonte una pronta resolución, que permita cerrar la temporada y, de paso, conceda certezas a los clubes involucrados -directa o indirectamente- para saber en qué categoría jugarán en 2022 y, a partir de ello, puedan armar sus planteles para las competencias que deberán afrontar. El asunto es que, más allá de los cinco días hábiles que tiene el “Potro” para apelar y que comienzan a correr una vez que son notificados del fallo, hay otros tantos días que transcurrirán antes de que el tribunal de alzada se pronuncie. Pero el asunto no quedará ahí, ya que el por ahora expulsado club ya anunció que recurrirá a la justicia deportiva internacional y a la ordinaria local. Esta última, con una orden de no innovar, puede congelar los torneos nacionales hasta que se resuelva la situación.

Descenso y más

De mantenerse el fallo de primera instancia, debe aclararse qué ocurre con los equipos que perderían la categoría en Primera. Y, eventualmente, si se juega la Promoción y quién la disputa. En Quilín entienden que ante la expulsión melipillana aplica el artículo 90 de las bases del torneo, que determina que, en el caso de una desafiliación, el equipo penalizado ocupará el último lugar de la tabla de posiciones. Con ello, no habría pérdida de puntos, lo que afectaría no sólo la parte baja de la tabla de posiciones, sino que la alteraría totalmente. Así que, por ahora, y explicando el citado artículo, Melipilla cae al 17º puesto, pero manteniendo las 38 unidades que cosechó en el campeonato, y Santiago Wanderers quedaría penúltimo, cayendo a la “B”. Con eso, Huachipato se salvaría del descenso directo, pasando a jugar la Promoción en reemplazo de Curicó. Aunque el asunto no parece ser tan sencillo, pues hay quienes interpretan el fallo de otro modo, porque el propio reglamento de la Anfp distingue entre “expulsión” y “desafiliación” en los artículos 84 y 85, señalando diferencias entre las causales para ambos castigos. La letra F del 85º apartado describe como causal de expulsión “la presentación de documentación falsa o adulterada a la asociación” y entrega la facultad al Tribunal de Disciplina, mientras que para desafiliar a una institución miembro se requiere la aprobación de los cuatro quintos del Consejo de Presidentes. Para otros, simplemente, se homologan ambas cosas, ya que sólo sería un matiz de concepto, dependiendo de quién aplique el castigo, si el tribunal o la asamblea.

El factor San Felipe

Unión San Felipe no sólo es uno de la docena de denunciantes en el “caso Melipilla”. Es, probablemente, el club más expectante respecto del fallo completo para, a partir de eso, tomar acciones. Los aconcagüinos perdieron la definición por el ascenso ante el “Potro” en el torneo de la “B” en 2020, que es la temporada en que se denunciaron y probaron la mayoría de las irregularidades cometidas por los metropolitanos. La sanción, entonces, podría repercutir en consecuencias favorables a los sanfelipeños que, al menos, guardan esperanzas de que se les compense.

El factor ariqueño

San Marcos de Arica descendió de la “B” a Segunda. Pese a rematar séptimo, perdió la categoría fuera de la cancha, por la mala inscripción de un jugador. Por eso, sigue con atención lo que pasa en los tribunales de Quilín, mientras tramita su caso en el TAS, pues apunta al desorden de la Anfp como causante de todos los problemas, además de asumir la tesis de que deben mandar los resultados deportivos. Así, si hay un cupo disponible en la “B” a partir de la caída de Melipilla, los nortinos lo quieren.

Otras incógnitas

Aún por conocer el fallo de segunda instancia tras la inminente apelación melipillana, aún queda por aclarar una serie de derivadas del fallo, porque hasta hay tesis que indican que en Primera podrían quedar, de nuevo, 17 equipos. O 18. O 16. Todo, dependiendo de si se mantienen los descendidos en cancha o se aplican otros parámetros. De paso, la determinación afectaría de todos modos a la “B”, que podría quedar con los mismos 16 competidores que posee actualmente o con un número impar de clubes.

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