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Javier Lizama, el runner que reparte pizzas

Ex MasterChef, hoy embajador de “adidas Runners” y corredor de 21K, acaba de lanzar el delivery de “Raffaella”, restorán que abrirá a público a fin de año.

Javier Lizama / Gentileza

El martes empezó a funcionar el delivery de “Raffaella”, pizzería perteneciente a Javier Lizama, que abrirá su local a fin de año. El ex MasterChef reparte su tiempo entre su emprendimiento gastronómico y su rol de embajador de “adidas Runners”, condición en la que viene de correr los 21K de Buenos Aires, demostrando que se puede compatibilizar la comida y el deporte. “Cansa, pero feliz”, expresa el viñamarino.

¿Cómo llegaste al mundo del running?

—Siempre he sido de hacer deportes, cuando era chico hacía mucho atletismo, y llegué al running el año pasado, cuando me invitaron a la Patagonian Marathon. Estábamos en cuarentena y estaba esta franja deportiva, y ahí empecé a salir a trotar, preparándome para esos 21K en las Torres del Paine. Como a los tres meses entré a “adidas Runners” para motivarme y me quedé.

¿En qué consiste tu rol de embajador?

—Como embajador la idea es ir a los entrenamientos y crear contenido. Yo feliz, porque estudié en Barcelona un máster en marketing deportivo y siempre quise trabajar como ingeniero en una empresa deportiva, y al final llegué como “influencer”, así que súper motivado.

¿Por qué la gente se envicia tanto con el running? Muchos entran tanteando terreno y terminan corriendo 42K…

—Yo creo que el running es uno de los deportes más fáciles, por así decirlo. No necesitas técnica, sólo constancia. Siendo constante y paciente, poco a poco vas a ir mejorando y viendo los resultados. También es accesible y masivo, porque todos tienen short y polera, así que te compras unas zapatillas y listo. A mí también me gusta porque es al aire libre, vas recorriendo la ciudad y viendo los paisajes. Te das un tiempo para ti, en tu mundo.

Llevas tres 21K, dos en el Patagonian y el reciente en Buenos Aires. ¿Los 42K están en tus planes?

—Por ahora, los 42K no están en mis planes. Mi idea es seguir haciendo carreras de trail running. Además, hay una carrera en Viña a fin de año, voy a ver si corro de nuevo 21K o 10K, dependerá de los tiempos con mi pizzería.

Eso, pasemos a la cocina. ¿Cómo fue tu experiencia en MasterChef?

—Nos fuimos a grabar a Colombia y se generaron buenos lazos, ya que vivíamos todos en un hotel, estando 24/7 con foco en el programa y aprendiendo muchísimo. Entré porque no tenía “pega” y se dio la oportunidad, aunque también fue súper estresante, porque grabábamos un capítulo por día, nos despertábamos a las cinco de la mañana y nos acostábamos a las 11 de la noche, comiendo pésimo. Hubo semanas donde nos enfermamos todos, deshidratados por el agua. La altura igual afectaba, ya que Bogotá está como a 2.500 metros. Fue lindo aprender a cocinar, conocer gente, tener la visibilidad y el alcance de que te vean en la tele, pero también está toda esa otra parte, lejos de la familia, sin poder contar nada. Sumando y restando, fue una linda experiencia y me sirvió para darme cuenta de que tengo talento para la cocina, que es lo que hoy me tiene abriendo un restorán.

¿Es compatible estar abriendo una pizzería, ser bueno para el diente y ser runner a la vez?

—Sí, es compatible. Yo como harto, pero porque al hacer mucho deporte, a uno le da hambre. Cuando como de más, hago más deporte, entonces, es como un ciclo virtuoso, que te da esa libertad. Siempre trato de tener esa balanza.

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