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“Nos decían que íbamos a cobrar”: representante chileno detenido en estadio de Independiente acusó a policía argentina de “tortura física y psicológica”

Gabriel Silva fue uno de los tantos hinchas de la U que fueron apresados tras ser agredidos por barras brava del club transandino. “No nos dieron ninguna explicación, se observaba que estaban pegando como si lo disfrutaran, se les veía en el rostro”, dijo.

En los próximos días Conmebol entregará el fallo contra la U e Independiente por la cancelación del partido de ambos clubes en Copa Sudamericana.
Algunos de los chilenos detenidos en Argentino tras ser agredidos por barras brava de Independiente denunciaron haber sido víctimas de abusos y maltratos de parte de las policías locales. Fuente: Captura de pantalla CNN Chile.

Una grave denuncia realizó este viernes el representante de futbolistas chileno Gabriel Silva Riesco, uno de los hinchas nacionales detenidos el pasado 20 de agosto en Buenos Aires, Argentina, como consecuencia de las agresiones de barras brava de Independiente a hinchas de Universidad de Chile en el partido entre ambos clubes en Copa Sudamericana.

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Según indicó el abogado en diálogo con un medio de prensa argentino, la detención de los hinchas universitarios se dio en medio de una serie de abusos y maltratos policiales, que incluso alcanzaron violentos episodios de tortura física y psicológica de parte de los uniformados transandinos.

La acusación contra policía argentina

“Nos decían que habíamos asesinado a una niña de siete años, que íbamos a cobrar”, contó el agente de deportistas reconocido por FIFA, quien junto a decenas de compatriotas fue detenido en el estadio Libertadores de América, recinto donde los hinchas de la U fueron violentados por barristas del club argentino.

“Viajé con un amigo, Martín. Vinimos solos, a ver un partido de copa internacional y a tener esa experiencia de ver un partido llamativo en el extranjero. Estábamos cerca del Obelisco y tomamos un Uber que nos dejó a cuadras de la cancha”, inició el representante en clarin.com.

“Andábamos sin vestimenta de la U y llegamos con anticipación. No vimos nada raro. Nos habían advertido que fuéramos con cuidado, pero era un clima festivo, con mucha alegría e ilusión”, explicó Silva, quien incluso recordó haber visto el día anterior el partido de Copa Libertadores, entre Racing Club y Peñarol, sin haber sufrido ningún tipo de problemas.

“Había visto el partido entre Racing y Peñarol, y ya me había parecido extraño que hubiese hinchas locales en la bandeja de abajo, y también la poca cantidad de policías y seguridad privada que había dentro del estadio. Sólo había un cordón de seguridad en el ingreso, pero dentro no había nada”, contó el abogado, quien recordó que “hice esas observaciones sin pensar que iba a terminar así”.

El drama para los hinchas de Universidad de Chile

En su relato el abogado sinceró que los desórdenes en el estadio de Independiente comenzaron “al final del primer tiempo”, cuando se dio “un enfrentamiento que se hizo cada vez más tenso y directo, sobre todo con las personas que estaban en el codo”.

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“La barra de la U lanzó una bomba de estruendo al codo (de Independiente), que detonó e hizo que desalojaran allí, salvo algunos hinchas de Independiente que siguieron ahí batallando y tirando objetos”, recalcó el agente, quien tras ello reconoció que comenzaron los violentos disturbios que desencadenaron la reacción de los policías.

Según el agente de futbolistas detenido en medio de las agresiones de barras brava de Independiente, la policía argentina los torturó.
El agente chileno reconocido por la FIFA, Gabriel Silva-Riesco, denunció los maltratos de la policía argentina en la prensa de ese país. Fuente: Captura de pantalla diario Clarín.

“Alcanzamos a caminar uno o dos minutos para acercarnos a la salida. Y había hileras de policías y seguridad privada esperándonos. Ahí comenzó lo más brutal y extraño. En vez de querer contener la situación, resguardarnos o ayudarnos, que es lo que cualquier persona esperaría de la policía, comenzaron a agarrarnos a palos”, dijo.

“Sin hacer nada más que dirigirme a la salida, cuando me di cuenta me cayeron tres policías encima que me redujeron con una llave y me pusieron boca abajo con las manos en la cabeza. Me pegaron palos y fueron uno o dos minutos que estuve en el suelo recibiendo algunos golpes pero el tiempo se me hizo eterno”, prosiguió.

Me pegaron palos y fueron uno o dos minutos que estuve en el suelo recibiendo algunos golpes pero el tiempo se me hizo eterno

—  Gabriel Silva

“Les comenté que estaba ahí por trabajo, que soy agente FIFA, pero no escucharon nada y después de un rato me llevaron al carro policial, fui de los primeros. Desde la puerta del carro veía muchos hinchas boca abajo mientras la policía y la seguridad les daba patadas en la cabeza, golpes de puño y palos”, puntualizó Silva.

“La verdad que era una escena horrible, propia de una cárcel o una guerra. No nos dieron ninguna explicación, se observaba que estaban pegando como si lo disfrutaran, se les veía en el rostro”, aseguró.

“Había padres con sus hijos, mujeres, pero no hicieron ningún tipo de distinción. No estábamos metidos en disturbios, estábamos saliendo del estadio, fue al azar. Al que agarraban lo cagaban a piñas y se iba detenido. Debe haber pasado una hora y media, el tiempo que estuvimos esperando en el carro policial, que cada vez se iba llenando más. Era para aproximadamente quince personas y yo creo que éramos cuarenta, todos aplastados, sin ventilación y desesperados”, recordó el abogado, quien aclaró que lo peor lo padecieron al ser ingresados a la comisaría.

Violación a los Derechos Humanos

“Al llegar tuvimos que esperar hasta que comenzaron a hacernos bajar de a uno, íbamos directo a la comisaría. A medida que pasábamos nos golpeaban, a todos (…) una vez dentro tuvimos que hincarnos con las manos en la nuca, y nos quitaron todas nuestras pertenencias. Aunque no fue mi caso, a algunos hinchas los hicieron desnudarse y uno solamente escuchaba porque no podías mirar. Nos tenían con la mirada hacia abajo y cualquiera que levantaba la cabeza o atinaba a mirar (…) palo en la cabeza”, expuso.

“Eran humillaciones constantes (…) amenazas (...) cuatro o cinco policías nos decían que habíamos asesinado a una niña de siete años. ‘Ustedes se creen chorros, mataron a una niña de siete años, ahora van a tener que cobrar, van a ver cómo es la cosa acá en Argentina, no van a salir con vida’. Era una agresión psicológica brutal y teníamos mucho miedo, después de la golpiza uno a uno estuvimos tres horas o más en la misma posición, hincados”, dijo.

“Esa noche se violaron derechos humanos, se humilló a los hinchas, nos torturaron física y psicológicamente. Con el cambio de turno llegó la comida y empezó a llegar el agua. Un policía de investigaciones chileno nos comunicó que estaban haciendo lo posible por nuestra liberación y que estaban con nosotros”, concluyó.

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