Un incidente de racismo ocurrido durante la 43ª Copa Ciudad de La Serena, en la Región de Coquimbo, generó una ola de indignación en Chile y Brasil. El club brasileño Ipanema Futebol Clube denunció públicamente que, tras un partido de la categoría Sub-14 frente a Santa Inés, un adulto de la hinchada rival realizó gestos e imitaciones de un mono dirigidos a los jugadores menores de edad.
La acusación fue formalizada a través de una nota de repudio difundida en redes sociales por el propio club brasileño, donde se detalla que los hechos ocurrieron después del empate y que las conductas racistas se propagaron en las gradas.
El comunicado subraya un elemento clave: las víctimas son niños, muchos de ellos en su primer viaje internacional.
“Gestos e imitaciones de un mono”: la denuncia por racismo en un torneo infantil
En el comunicado oficial, Ipanema Futebol Clube señala que, tras el encuentro válido por la Copa Ciudad de La Serena, “la hinchada adversaria hizo gestos e imitaciones de un mono, insinuando y propagando el racismo en las gradas”.
El club remarca que se trataba de jugadores Sub-14, enfatizando que el fútbol formativo debería ser un espacio protegido y libre de violencia.
La denuncia fue acompañada por mensajes de respaldo a los menores afectados y a sus responsables, dejando constancia de que no se trató de una confusión, sino de una conducta explícita observada por la delegación visitante.
“El fútbol es alegría”: repudio y llamado a proteger a los menores
En su declaración, el club brasileño fue enfático al recordar que “el fútbol es alegría, principalmente cuando se trata de niños”, destacando que los jugadores estaban disfrutando su primera experiencia internacional.
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La institución calificó el comportamiento como una “actitud vandálica” y aseguró que tomará las medidas correspondientes frente a lo ocurrido.
Aunque desde el club organizador Santa Inés se confirmó posteriormente que se trató de un apoderado y que se adoptaron sanciones internas, el episodio dejó en evidencia la fragilidad de los controles en torneos infantiles, donde la conducta de adultos termina afectando directamente a menores de edad.
