Los boicots han dañado en más de una vez la realización de los Juegos Olímpicos, especialmente en 1976, 1980 y 1984, pero en los Mundiales de Fútbol se cuentan con los dedos de una mano: Uruguay en 1934 molesto por la falta de equipos europeos en la Copa del Mundo de cuatro años antes y todas las selecciones africanas previo a las eliminatorias para el torneo de 1966 porque no le dieron un cupo directo al continente.
Por ahora el Mundial del 2026 tiene confirmado a todos los equipos que ya clasificaron (todavía faltan los repechajes), pero eso podría cambiar si concreta la idea de boicotear el torneo como una manera de presionar a Donald Trump para que termine con sus amenazas de invadir o anexar a Groenlandia, territorio autónomo que pertenece a Dinamarca.
¿Qué país lideraría el boicot al Mundial del 2026?
La propuesta salió desde Alemania, uno de los países castigados con aranceles debido a su negativa para que Estados Unidos controle Groenlandia, a través de Jürgen Hardt, portavoz de política exterior del bloque conservador CDU/CSU en el parlamento alemán. El legislador, a tono personal, sugirió que el país teutón podría considerar no participar en el certamen como una forma de presión diplomática “de último recurso” hacia el gobierno de Estados Unidos.
De todas maneras, en una primera instancia no recibió el apoyo de la ministra del Deporte, Christiane Schenderlein, también del bloque CDU/CSU que controla el gobierno, quien dijo que ese tipo de decesiones corresponden a la Federación Alemana de Fútbol.
¿Qué dice la FIFA?
La Federación con sede en Zurich ha mantenido una postura firme de neutralidad. La FIFA ha reiterado en múltiples ocasiones que el deporte no debe utilizarse como instrumento político.
A ese se suma el ferviente apoyo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, hacia Donald Trump, por quien instauró y entregó un premio inédito “de la paz”.
Aunque no ha emitido un comunicado específico sobre este caso, su reglamento es claro respecto a las sanciones para las federaciones que decidan retirarse de una competencia oficial sin causa justificada. Estas medidas pueden incluir multas económicas severas, suspensión de torneos futuros e incluso la exclusión de procesos clasificatorios posteriores.
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Alemanes apoyan el boicot
El debate ha encontrado eco en la sociedad alemana. De acuerdo con una encuesta realizada por el Instituto de Sociología INSA, el 47% de la población estaría de acuerdo con boicotear la Copa del Mundo en caso de que Estados Unidos avance en su deseo de controlar Groenlandia.
Alemania solo faltó a dos Mundiales: en 1930 porque no quiso jugar y en 1950 porque recién se estaba reorganizando su Federación después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Quién podría suplir a Alemania?
En caso de que el boicot se concrete, la plaza tendría que ser ocupada por otra selección europea, recordando que la UEFA cuenta con 16 boletos asignados para la justa mundialista. La primera alternativa sería Eslovaquia, equipo que compartió el Grupo A con Alemania durante las eliminatorias y finalizó en el segundo puesto, posición que le permitió acceder directamente al repechaje continental.
Otra vía sería recurrir al ranking de la FIFA para designar al conjunto mejor clasificado. Bajo ese criterio, Italia aparece como la opción más fuerte. La escuadra azzurra, que en marzo debería jugar el repechaje de la UEFA.
Por ahora Alemania está en el Grupo E y sus rivales serían Ecuador, Costa de Marfil y Curazao.
¿Cómo fueron los boicots a los Juegos Olímpicos?
El primer boicot masivo a los JJOO ocurrió en 1976, cuando 37 países, mayoritariamente de África, decidieron no competir en Montreal debido a la protesta contra Nueva Zelandia por hacer una gira de rugby a Sudáfrica, país castigado por el apartheid.
El boicot más conocido de todos es el de Moscú 1980, en el que 68 Comités Olímpicos, liderados por Estados Unidos, declinaron asistir al evento deportivo debido a la invasión de la Unión Soviética a Afganistán.
Cuatro año después, el bloque soviético respondió de vuelta y 19 países no asistieron a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Destacó la decisión de Rumania de viajar al evento deportivo, desafiando la orden de Moscú.
