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Consumo de drogas: modelo revela el infierno que vivió como “ángel” de Victoria’s Secret para tener un cuerpo perfecto

Erin Heatherton reconoció que a los 25 años ingirió sustancias para perder peso y poder ser un “ángel”.

El desfile de Victoria’s Secret es uno de los hitos anuales del mundo de la moda. Y para cualquier modelo, ser un “ángel” de la marca se alcanzar el cielo de las maniquíes mundiales.

Pero para poder subirse a la pasarela y lucir la lencería de la marca de lujo tienen que tener un cuerpo perfecto, según los cánones de la moda de pasarelas.

Esta exigencia es un verdadero yugo para las modelos, que hace de todo para cumplir con los estándares físico que imponen la marca.

En un reportaje del The New York Times llamado “Ángeles en el infierno” se develó un mundo de abusos y peticiones excesivas para las modelos de parte del CEO de la marca, Les Wexner, y su director de marketing, Ed Razek.

Ambos personajes fueron acusados por abusos contra las modelos y vinculados el impresentable círculo de Harvey Weinstein.

Aparte de acoso y peticiones indecentes, impusieron medidas draconianas respecto del físico de los “ángeles”.

Fue así como varias supermodelos reconocieron que sufrieron anorexia y depresión ante las exigencias de la marca.

Y ahora fue el turno de Erin Heatherton. La modelo estadounidense de 32 años, quien es una empresaria dedicada al cuidado del cuerpo.

La maniquí reconoció que tuvo que consumir drogas para poder dar con el peso y la figura que exigía la marca para ser parte de los ángeles de Victoria’s Secret.

“Un poco más grande”

Heatherton narró que a los 25 años se dio cuenta que era “un poco más grande” de lo que exigía la marca.

Ahí empezó a ingerir sustancias para peder peso. “Me llevó al límite. Me hizo caer en este camino en el que fui a ver a un nutricionista que me dio unas pastillas para adelgazar, que mi terapeuta, posteriormente calificó de ‘metanfetamina como agua de baño’”, aseguró.

La maniquí reconoce lo mal que se sentía por difundir una imagen que no era cierta ni natural. “Es la peor parte de todo esto”, comentó Heatherton, “porque enseña a las mujeres jóvenes y a las niñas que el aspecto de las supermodelos es como se supone que tienen que lucir, cuando las propias modelos ni siquiera lucen como esos ‘ángeles’ y tienen que recurrir a este tipo de métodos para asegurarse de que parece que gozan de buena salud cuando en realidad se están matando de hambre y tomando droga”.

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