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La epifanía en el desierto de Hernán Rivera Letelier: el Premio Nacional que descubrió que la Reina Isabel cantaba rancheras...

Hoy se anunció el Premio Nacional de Literatura para el escritor que creció en la pampa y rescató de allí los entrañables personajes de su universo literario. Rivera confiesa que siempre tuvo “desconfianza del proceso constituyente”.

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El Premio Nacional de Literatura le cayó a Hernán Rivera Letelier casi como una estrella fugaz en medio de la pampa nortina, donde creció desde los 11 años y se hizo escritor describiendo la realidad que se oculta en los rincones de los pueblos y salitreras del desierto chileno. “Estoy contentísimo”, señaló tras conocer la decisión del Ministerio de las Culturas. “Yo no escribo para los críticos, yo escribo para las mamás de los críticos”, precisa el autor de novelas tan populares como “La Reina Isabel cantaba rancheras”; “Santa María de las flores negras”; Epifanía en el desierto” y “La contadora de películas”, entre otras, y quien hace poco había expresado sus aprensiones sobre el proceso político que vive el país.

“Tengo desconfianza del proceso constituyente y lo que se viene, desconfianza en que los millonarios, los que mandan este país, que pagan para que hagan las leyes a su antojo, esos pienso que van a meter la cola en la Constitución para hacerla a su medida otra vez. Ojalá que no pase, pero soy un pesimista”, afirmó Rivera hace algunas semanas a la radio Futuro.

El poeta mapuche y Premio Nacional de Literatura 2020, Elicura Chihuailaf, quien formó parte del jurado que eligió a HRL, sostuvo que “pudimos ver a través de los autores y autoras propuestas la realidad de este país, la mayoría de ellos y ellas apelando a la memoria de un país la verdad bastante desmemoriado”. Agregó que “cada una de los que tenían la posibilidad de obtener el premio tienen en sus obras esa enseñanza, sobre todo siempre la esperanza para las niñas, niños, jóvenes que seguramente van a tomar el camino que en este momento encabeza nuestro compañero Hernán Rivera”.

El hombre que volvió del más allá

Dentro de su orgullo por la distinción, el escritor recuerda que ya sufrió dos infartos y fue operado del corazón: “No vi la luz en el túnel, pero le vi el culo al diablo. Pienso que estuve muerto y que volví del más allá”, reveló en su estilo característico.

“Todo lo que estoy viviendo ahora es yapa y no me hago problemas por nada. La quiero pasar bien con mi familia. Yo siempre he dicho que puede que el artista nace y no se hace, pero la obra se hace, no nace”, enfatiza. Y aconseja que “todos que tienen una sensibilidad artística tiene que trabajarla, cultivarla, sacarse la cresta en post de esa sensibilidad, de ese don, de ese talento, como quieran”.

“Hay gente que se cree que los autodidactas escriben por la gracia divina. No, el autodidacta tiene que estudiar más y leer más que cualquier académico para poder llegar a ser algo en las letras”, subraya.

Asimismo, en sus últimas entrevistas el escritor galardonado reconoce que aún atraviesa una delicada situación de salud: “Estoy empezando a sufrir las consecuencias del Parkinson, me está afectando el hablamiento, los movimientos, el equilibrio, en fin. Me cuesta escribir a máquina, porque los dedos se mueven solos y marcan letras nada que ver. Pero lo tomo hasta con humor, porque si caigo en la desesperación, en el hoyo de la depresión, estoy frito”, confidenció.

De 72 años y mil historias para recrear de su paso por las oficinas salitreras de Algorta, María Elena y Pedro de Valdivia en el desierto chileno, Rivera Letelier disfruta el premio que merecía desde que empezó a anudar sus personajes entrañables de Fatamorgana de amor, la Reina Isabel que cantaba rancheras, la Contadora de películas, el Fantasista, el Escritor de epitafios y tantas más de su bizarro universo literario...

“Tengo desconfianza del proceso constituyente y lo que se viene, desconfianza en que los millonarios, los que mandan este país, que pagan para que hagan las leyes a su antojo, esos pienso que van a meter la cola en la Constitución para hacerla a su medida otra vez. Ojalá que no pase, pero soy un pesimista”.

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