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Veterano de la Segunda Guerra Mundial de 98 años juega golf y dice no existir límite de edad para practicar deportes

“La edad es solo un número” indica con entusiasmo Floyd Severance

Floyd Severance, veterano de la Segunda Guerra Mundial, a sus 98 años se mantiene activo jugando al golf.

“¡No puedo! Ya estoy muy viejo para hacer eso”, típica frase y expresión limitante de millones de personas en todo el mundo para justificar el no poder o querer hacer algún tipo de actividad física. Y no solo pasa con las personas de la tercera edad, ya que muchos son los jóvenes y adultos que recurren al sedentarismo por diversas características.

Por suerte éste no es el caso de Floyd Severance, un estadounidense de 98 años y veterano de la Segunda Guerra Mundial, quien a pesar de su avanzada edad todavía cuenta con la fuerza, voluntad y ganas de mantenerse activo en el ámbito deportivo y personal.

Floyd Severance de 98 años, es un amante y practicante del golf.

Floyd Severance

Cartero retirado, padre, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo de 54 niños, Severance es un anciano con espirito deportivo no acorde a lo que se tiene acostumbrado a personas cercanas a su edad. A su casis 100 años, el veterano de guerra indica que “tienes que tener algo que hacer todos los días”.

Su máxima pasión es jugar al golf y aunque dicho por él mismo que no se considera un buen jugador, las estadísticas marcan todo lo contrario, ya que ostenta con dos campeonatos de la liga senior en su campo de origen en el Duston Country Club, en Hopkinton, New Hampshire, estado de Nueva Inglaterra.

Sin embargo y como todo en la vida, nada ha sido fácil. Su hijo, John, falleció a los 52 años de manera repentina mientras dormía en su domicilio debido a una hemorragia. “Nunca superas estas cosas. Es terrible perder a un hijo. Una cosa terrible”, indicó Severance, quien lamentablemente también perdió en el pasado 2015 a su esposa, Judy.

A pesar de sus sensibles pérdidas, el hombre indica que gracias al golf ha podido convivir con las ausencias y sobrellevar el dolor. “Estaba devastado cuando perdí a mi esposa. No sabía si podía continuar. Estar en un campo de golf, para mí, hace justificar el día. Solo estar aquí es genial”.

Además de mantenerse activo con el golf, Floyd Severance es amante al billar y se encarga del mantenimiento de su propia granja. A casi de alcanzar un siglo de vida y a pesar de su experiencia de guerra y pérdidas personales, este hombre es un vivo ejemplo de que a veces cuando se quiere, se puede.

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