El cierre del año terminó siendo mucho más amargo de lo que nadie en pantalla imaginaba. Juan José Lavín fue despedido de Vía X junto a todo el equipo del programa Todo va a estar bien, apenas horas después de emitir un capítulo que, irónicamente, cerró con un mensaje de optimismo y una promesa que nunca se cumplió: “nos vemos el lunes”.
El último episodio del espacio de conversación salió al aire en la víspera de Año Nuevo. Con gorro festivo, música y baile, Lavín se despidió del público asegurando que regresarían la semana siguiente. Sin embargo, tras la emisión, el canal decidió poner fin al programa y desvincular no solo al conductor, sino también a parte del equipo técnico y a los músicos que acompañaban el formato.
Un final sin aviso y sin despedida oficial
Según información confirmada por medios de espectáculos, la decisión de Vía X fue abrupta y sin un anuncio público previo. Hasta ahora, la señal no ha emitido un comunicado explicando las razones del cierre ni del despido del equipo completo, lo que ha generado críticas por la forma en que se manejó la salida del programa.
El contraste entre lo ocurrido en pantalla y lo que pasó fuera de cámaras se volvió el elemento más comentado del caso. Lavín cerró el año agradeciendo a la audiencia y proyectando continuidad, mientras que, en la práctica, ese capítulo fue el último.
Un proyecto que no logró consolidarse
Juan José Lavín se había incorporado a Todo va a estar bien durante 2025, tras la salida de Eduardo de la Iglesia, quien emigró a Chilevisión. El cambio de conductor marcó una nueva etapa para el espacio, pero el proyecto no logró afirmarse ni generar el impacto esperado dentro de la parrilla del canal.
El despido del animador, sumado a la desvinculación de otros profesionales y músicos, confirma que no se trató de un simple ajuste, sino del cierre total del programa.
El golpe para Lavín y la señal
Para Lavín, este episodio representa un nuevo traspié televisivo, luego de haber regresado a la pantalla tras varios años alejado de la TV. Para Vía X, en tanto, el caso vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de los proyectos en señales de cable y las decisiones de último minuto que terminan afectando tanto a trabajadores como a la imagen del canal.
El episodio deja una escena difícil de olvidar: un conductor despidiéndose con una sonrisa, sin saber que ese “nos vemos el lunes” sería, en realidad, un adiós definitivo.
