Las reacciones al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no tardaron en llegar, y una de las más duras provino del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lanzó fuertes críticas contra la presentación del artista puertorriqueño Bad Bunny, calificándola como “una de las peores de la historia” del evento deportivo más visto del país.
A través de su red social Truth Social, el mandatario expresó su molestia por el show, señalando que fue “absolutamente terrible” y que no cumplió con los estándares que —a su juicio— debería representar el espectáculo. “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo”, escribió.
Trump ya había manifestado anteriormente su desacuerdo con la elección del cantante como figura central del entretiempo, calificándola en su momento como “una horrible decisión”. Tras la presentación, redobló sus cuestionamientos y sostuvo que el show fue “una bofetada” para el país. “Es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, agregó.
La actuación de Bad Bunny marcó un hito en la historia del Super Bowl, al convertirse en el primer artista en encabezar el espectáculo de medio tiempo con un repertorio completamente en español. Su presentación generó amplia conversación en redes sociales, donde fanáticos destacaron la puesta en escena y el valor cultural del show, mientras otros sectores se alinearon con las críticas.
El artista urbano ha sido un abierto detractor de las políticas migratorias impulsadas por la administración Trump. En distintas instancias públicas ha defendido a las comunidades latinas y migrantes. En la última edición de los premios Grammy, por ejemplo, declaró: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”, junto con pedir la salida de ICE.
Hasta ahora, Bad Bunny no ha respondido públicamente a los dichos del presidente. Entretanto, el debate sobre el espectáculo continúa marcando la conversación posterior al Super Bowl.
