Bajo el cielo del Sporting, la Gala del Festival de Viña 2026 fue testigo de una declaración de principios. Pasada la medianoche, la animadora del certamen, Karen Doggenweiler, se robó todas las miradas con un espectacular vestido plateado del diseñador tunecino Ali Karoui, cuya elección trasciende la estética para transformarse en un potente mensaje de sustentabilidad.
La apuesta por una “moda con historia”
A diferencia de su debut en 2025, donde se puso énfasis a la sofisticación clásica, este año el equipo de styling —liderado por Angelina Chiuminatto— buscó una propuesta más vibrante y consciente. La pieza central es un diseño halter blanco, con cristalería bordada a mano y una espalda descubierta.
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Sin embargo, el verdadero valor de la prenda reside en la moda circular. Este diseño de alta costura ya ha brillado en escenarios internacionales de la talla del Festival de Cannes, por diversas figuras del espectáculo antes de llegar a la Ciudad Jardín, siendo una de ellas Iris Mittenaere, Miss Universo 2016.
“Quise que mi vestido colaborara con el cuidado del medioambiente, considerando la importancia de disminuir los residuos textiles para las futuras generaciones. Este diseño ya tiene varias vidas e historias, y ahora podrá sumar más”, explicó la animadora.
Un ciclo que no termina en la Gala de Viña
En alianza con Tiendas Paris, este proyecto busca romper con el paradigma de las prendas de un solo uso. Tras la gala, el vestido no será guardado en un clóset, sino que estará disponible para la venta, permitiendo que su ciclo de vida continúe en manos de otra persona. Además, los fondos obtenidos serán destinados a ayuda social.
Esta decisión personifica el compromiso de Doggenweiler y la organización del Festival con la sustentabilidad, uniendo el prestigio de Ali Karoui —quien ha vestido a iconos como Beyoncé, Jessica Alba y Georgina Rodríguez— con la urgencia de la conciencia ecológica.
Detalles del look: Verano y sofisticación
Para completar esta propuesta, el estilismo se alejó de la estructura rígida del año anterior para generar una estética mucho más orgánica y estival. El look fue coronado con piezas de alta joyería de Mery Satt, donde destacaron topacios amarillos Canary en cortes oval, cushion y corazón, cuya calidez armonizó con los destellos champaña del vestido y las sandalias plateadas de Steve Madden, en el calzado.
En cuanto a su cabello, usó un estilo wild, el que le da un look más salvaje y veraniego. En su maquillaje se utilizaron tonos tierra y se buscó dar profundidad a su mirada, además de resaltar el tono bronceado de su piel. Un look fresco, inspirado en las noches de la Ciudad Jardín.
Esta transformación hacia lo natural fue una decisión estratégica de Chiuminatto, encargada del styling y maquillaje, quien propuso proyectar una imagen que conectara con la energía del certamen: “Quisimos dar una vuelta distinta; es mostrar un poco a una Karen en verano: fresca, divertida y entendiendo que este festival es mucho más show. Por eso, además de la cristalería del vestido hecha a mano, apostamos por un look de pelo mucho más wild y un maquillaje en tonos tierra que resaltara sus ojos y bronceado”, explicó la profesional, subrayando que la intención final era capturar la esencia de las noches viñamarinas a través de un estilo salvaje, pero sofisticadamente equilibrado.
