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Vestidos de cinco rostros que pasaron por la Gala de Viña ya están disponibles para una segunda vida

Kika Silva, Javiera Díaz de Valdés, Daniela Ramírez, Princesa Alba y Karen Doggenweiler desfilaron con propuestas que combinaron alta costura, diseño chileno y piezas reutilizadas.

Princesa Alba
Princesa Alba Captura

Esta edición de la Gala del Festival de Viña del Mar dejó un momento importante, con el paso de cinco figuras del espectáculo nacional que desfilaron de la mano de Paris, con propuestas que pusieron el foco en el diseño, la identidad y la circularidad.

El eje de esta participación fue la recirculación de la moda. Algunas de las piezas correspondieron a diseños originales, mientras que otras fueron reutilizadas o vintage, reafirmando el compromiso con un consumo más responsable.

Kika Silva deslumbró con un vestido único de la casa inglesa Jenny Packham, firma que alcanzó notoriedad internacional en los años 80 al convertirse en una de las favoritas de Diana de Gales. La pieza, en tono palo de rosa pálido con matices dorados, estaba compuesta por 4.000 lentejuelas cosidas a mano, generando una transparencia sutil y elegante. Se trató de un diseño artesanal del que existen solo dos ejemplares.

Por su parte, Javiera Díaz de Valdés optó por un vestido de seda del diseñador italiano Roberto Cavalli, con una aplicación de serpiente en metal en la espalda. La pieza no era nueva en esta alfombra: había sido utilizada previamente por Leonor Varela en otra edición de la Gala, reforzando así la apuesta por reutilizar diseños de alto valor y extender su vida útil.


Daniela Ramírez sorprendió con una propuesta inspirada en las divas del cine clásico. Apostó por un smoking de terciopelo negro hecho a medida por el diseñador chileno Sergio Arias. El conjunto se complementó con joyas originales de los años 20 y un prendedor art déco trabajado por Fernando Osorio, consolidando una estética atemporal que puso en valor la sastrería y las piezas con historia.

Princesa Alba presentó un vestido a medida creado por el diseñador chileno radicado en Nueva York, Diego Cajas, reconocido por vestir a figuras internacionales de la música. La pieza, confeccionada en gasa, combinaba una silueta fluida en el frente con una espalda de corsetería expuesta, e incorporaba intervenciones en fieltro, cabello y encaje que evocaban el paisaje de los humedales chilenos. Un diseño conceptual que transformó la moda en mensaje.

Finalmente, la animadora del Festival, Karen Doggenweiler, lució un vestido halter blanco con plateado y pedrería del diseñador Ali Karoui, con escote profundo en la espalda y abertura central. La pieza, que ya había tenido presencia en otras alfombras rojas internacionales, llegó a la Gala como parte de una propuesta de recirculación de alta costura, demostrando que el glamour también puede ser sostenible.

Tras su paso por la Gala, los vestidos utilizados por estas cinco figuras quedaron disponibles para la venta a través de Paris.cl y en Vopero, extendiendo su vida útil y acercando la alta moda a nuevas audiencias.

“La Gala de Viña es una vitrina de alto impacto para la moda, y quisimos que este año el mensaje fuera más allá del espectáculo. Apostamos por piezas con historia, por el diseño local e internacional y, sobre todo, por extender la vida útil de estos vestidos, invitando a nuestras clientas a sumarse a una forma de consumo más consciente”, señalaron desde Paris, marca de Cencosud.

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