Asegurando que “el duelo lo viví durante el matrimonio mismo”, la empresaria Marité Matus se refirió al mediático término de su relación con el exchico Yingo, Camilo Huerta, que finalizó con una demanda millonaria y acusaciones de infidelidad.
Así, en conversación con Las Últimas Noticias, Marité Matus contó cómo se enamoró de su ahora exmarido, asegurando que “venía con muchos prejuicios, pensaba que nadie me iba a querer con tres hijos y un matrimonio tan expuesto (con Arturo Vidal)”.
A lo anterior, añadió que “idealicé un hombre y me hago responsable. Siempre quería una familia y lo quería a él. Pero eso era antes del matrimonio. Ya en la convivencia me empieza a dar cuenta de algo”.
Matus además contó que la convivencia con Camilo Huerta fue difícil, que trabajaba tres días a la semana como personal trainer, agregando que le pagó muchas deudas.
“Yo le hacía los depósitos (para pagar las deudas) y aparte siempre le dejaba plata para que él me comprara algo a mí, con mi plata. Todo se lo di yo”.
¿Es cierto que Arturo Vidal paga una pensión de $50 millones?
En la conversación con el citado medio, Marité Matus también habló de cómo armó su vida tras la separación de Arturo Vidal, indicando que “creo que nací para ser mamá y me gusta ser dueña de casa. Soy una empresaria inmobiliaria. Todo lo que tengo es gracias al Arturo. Él fue muy generoso durante el matrimonio y después en el divorcio. Entonces fui muy inteligente y supe aumentar el patrimonio. He cuidado lo que él me dejó“.
En esa misma línea negó que recibiera una pensión alimenticia de $50 millones de parte del futbolista.
“Lo desmiento. Él se preocupa de sus hijos, recibo ayuda de él, pero todos los otros gastos por los gustos que me doy, todo eso es mío“, indicó.
Finalmente, reflexionó sobre el quiebre con Camilo Huerta que “el duelo lo viví durante el matrimonio mismo. Sabía que tenía fecha de vencimiento, que no tenía futuro mi relación con él. De 60 kilos llegué a pesar 48 con crisis de pánico, ansiedad, bulimia nerviosa. Toqué fondo. Llegó un momento en que me arrodillé y abrí los brazos y le dije: Dios reconstrúyeme. Hoy sé que nunca más voy a elegir a alguien desde la vulnerabilidad, de querer comprar a alguien. Me he reconstruido a base de psicólogo y todas las terapias espirituales”.
