A mediados del año pasado, Canal 13 empezó a trabajar en lo que sería -una vez más- pionero, siguiendo así su línea de estar siempre a la vanguardia y trayendo a Chile las nuevas tendencias mundiales en televisión. En 2025 comenzó la realización de teleseries verticales, a las cuales denominó mininovelas, las mismas que partieron en China, luego se masificaron en variados países del mundo y que la señal de Inés Matte Urrejola trajo por primera vez al país.
En octubre del año pasado se estrenaron las dos primeras, “Mi boda es una trampa” y “El obrero que me enamoró”, y en marzo la tercera, “Enamorada(s)”, las cuales han tenido un éxito que ha remecido las cifras digitales. Entre las tres mininovelas ya acumulan más de 100 millones de visualizaciones entre lo que se ha consumido en 13Go, Instagram (@mininovelas13), TikTok, Youtube Shorts y Facebook del 13, convirtiéndose así en el canal con mayor consumo de telenovelas verticales nacionales y siendo un fenómeno en las mencionadas plataformas. En específico son 103.480.146 reproducciones, destacando la más reciente, “Enamorada(s)”, con 77.716.147.
El arribo de las teleseries verticales del 13 en el mercado chileno marcó una tendencia en la industria, ya que a fines del año pasado, TVN empezó a producir y lanzó el mismo tipo de producciones, mientras que Mega también ha anunciado que comenzó las grabaciones de estas historias y que prontamente las pondrán a disposición del público. En medio de este escenario, Canal 13 celebra ser el líder del formato, con las más de 100 millones de reproducciones de sus primeras apuestas, muy por encima de lo que ha logrado TVN, que incluso tiene más capítulos por historia, por lo que se deduce que debería tener números más altos.
“El hito de superar los 100 millones de reproducciones es algo que nos llena de felicidad. El regreso de la ficción en formato vertical al 13 ha sido un éxito pleno. Fuimos pioneros en Chile y la región en apostar por el formato de manera decidida y con un agresivo plan de producción continua que ha marcado un hito en el Cono Sur”, manifiesta Cristián Hernández, director digital del 13, quien añade que “hoy la audiencia en Chile nos reconoce como la factoría por definición de ese contenido y trabajaremos mes a mes para responder a sus expectativas, revitalizando de paso la industria dramática nacional que siempre ha tenido un altísimo sello de calidad actoral, guiones y realización”. Y pone énfasis, además, en que “marcamos el camino en Chile y la región, hoy nuestros contenidos viajan por las redes y ganan público también de habla hispana en todo el mundo”.

Las mininovelas del 13 se trabajan en conjunto entre un equipo de Canal 13, hoy liderado por Nicolás Figueroa e integrado por Emilio Rodríguez y Caco Muñoz, y la productora Morales Entertainment Network. Desde la productora destacan el creador y guionista de cada historia, Jaime Morales, y el director de cada una de estas apuestas, César Opazo, quienes cuentan con más de 20 años realizando ficción en la TV chilena.
Todos ellos le han impregnado un sello a las mininovelas del 13, marcando una forma y una tendencia de trabajar el formato en Chile, como, por ejemplo, con elencos que mezclan figuras jóvenes, renovando la presencia de actores y actrices en la ficción, con rostros clásicos que han vuelto en participaciones especiales principalmente. Además, se han hecho guiños a las teleseries clásicas del pasado de la señal. Es así como en “Mi boda es una trampa” contó con Catalina Silva como protagonista, Alejandra Herrera como cameo y ella misma recordando, a través del nombre de su personaje, a su icónica “Alexis Opazo” de “Adrenalina”. En “El obrero que me enamoró” se apostó por Lucas Crespo y con el retorno a la ficción en TV de Paulina Urrutia y guiños a su rol de “Sarita Mellafe” en “Fuera de control”. Y el último estreno, “Enamorada(s)”, le dio los personajes protagónicos a las promisorias Catalina Covarrubias y María Pedrique, a la vez que Claudia Conserva tuvo un papel clave y el galán de la mininovela, “Álvaro San Martín” (Raimundo Alcalde), recordó que su tío era nada más ni menos que “Kostia”, el rol de Álvaro Rudolphy en “Marrón glacé” (1993). Y hay más sorpresas en esa línea, ya que en el próximo estreno, “El millonario que quería que lo amaran”, los personajes que trabajan en un taller mecánico se vestirán con los mismos overoles que se lucieron en “Gatas y tuercas” (2005).
“Nos sentimos felices y orgullosos de lo que hemos conseguido con nuestras mininovelas, tanto en números de consumo como en contenidos, con historias que han conectado profundamente con las audiencias digitales y con sellos que hoy están marcando pauta en este nuevo tipo de ficción que empezamos a hacer en Chile, la misma que rápidamente ha logrado conectar con los gustos y necesidades del público de hoy”, declara el productor ejecutivo de las mininovelas del 13, Nicolás Figueroa.
Lo que viene en teleseries
El fenómeno de las teleseries verticales no se detendrá, porque la ex señal católica anunció que para este año lanzará una teleserie vertical por mes, y la de abril ya la tiene lista. “El millonario que quería que lo amaran”
“El millonario que quería que lo amaran” comenzará cuando “Luciano Pigazzi” (Ignacio Susperreguy), un joven y exitoso millonario, descubre que su novia “Martina Villagrán” (Tutú Vidaurre) sólo está con él por interés, por lo que abandona de golpe la vida que todos envidian. En su huida conoce a “Bárbara Larenas” (Kat Sánchez), una mecánica fuerte y honesta, y a su padre, “Ernesto” (Bastián Bodenhöfer), el dueño del taller que pertenece a ambos. Decidido a comprobar si alguien puede quererlo sin mirar su billetera, “Luciano” les oculta quién es realmente, mientras “Basilio Yáñez” (Rodrigo Walker), su chofer y único confidente, se convierte en el aliado que lo ayuda a desenvolverse en un ambiente completamente ajeno para él.
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