Joyce Castiblanco decidió romper el silencio y explicar públicamente el conflicto familiar que protagoniza con su cuñado, Óscar Garcés. A través de un extenso comunicado difundido en sus redes sociales, la exchica “Mekano” abordó las acusaciones en su contra y detalló las razones que la llevaron a apartar a sus hijos de él, asegurando que su decisión responde exclusivamente a la protección de los menores.
La polémica se instaló luego de una serie de publicaciones cruzadas, donde Garcés afirmó que no le permiten ver a sus sobrinos, hijos de su hermano, el exfutbolista Paulo Garcés. En sus descargos, el artista aseguró haber tenido un rol activo en la crianza de los niños, señalando que incluso los cuidaba, los llevaba al colegio y se encargaba de su alimentación. “Les cambié pañales, los llevaba al colegio, viajaba semanalmente a donde vivieran para estar con ellos. Mientras tú dormías, yo me levantaba a las 6 am para preparar sus desayunos y almuerzos. Gracias por el aporte, Joyce”, fueron sus declaraciones.
Sin embargo, Castiblanco desmintió categóricamente esa versión.Según relató, la situación no es nueva y responde a una serie de episodios previos que, asegura, han generado desgaste al interior de la familia.
“Ha sido una situación desgastante a nivel familiar porque no es primera vez que ocurren episodios así. Por años la familia ha tenido que hacerse cargo de distintas consecuencias de sus actos reiterados y erráticos como este”, afirmó, acusando a Garcés de haber cruzado límites importantes. Entre ellos, mencionó la publicación de imágenes de menores sin autorización y otros antecedentes que, según indicó, son conocidos públicamente.
En esa línea, fue enfática en aclarar que no se trata de una prohibición arbitraria. “Esto es algo serio, por lo mismo, exige medidas legales y cautelares vigentes para protegernos, las cuales fueron ingresadas hoy. No es que se le impida ver a sus sobrinos, pues como madre tengo la responsabilidad de protegerlos, especialmente, considerando sus problemas que él mismo ha expuesto”, explicó.
Castiblanco también respondió a las críticas relacionadas con el vínculo familiar, cuestionando que Garcés centre su discurso en los derechos sobre sus sobrinos. “Si quiere hablar de visitas, lo lógico sería que lo haga respecto a su propio hijo”, señaló, marcando distancia respecto a la relación que él mantiene con los menores.
Otro de los focos del conflicto apunta a acusaciones de carácter económico. Garcés afirmó que la exchica “Yingo” le habría facilitado un vehículo nuevo que fue devuelto en malas condiciones y con una deuda que superaría los dos millones de pesos. Frente a esto, Castiblanco fue tajante: negó cualquier tipo de acuerdo económico directo con él y aseguró que este tipo de acusaciones son habituales.
“Tengo muy claro dónde están los límites y cómo se deben manejar estas situaciones (...) en cuanto a la deuda, es habitual en él hacer este tipo de acusaciones, no solo hacia mí, sino también hacia otras personas e instituciones”, indicó, agregando que siempre ha intentado mantenerse al margen de ese tipo de situaciones.
Respecto a las declaraciones sobre el supuesto rol activo de su cuñado en la crianza de sus hijos, también entregó su versión. Afirmó que durante los años en que vivieron fuera de Santiago, las visitas de Garcés fueron esporádicas y que nunca cumplió funciones de cuidado más allá de un vínculo familiar normal. En contraste, destacó el rol de apoyo constante de la madre de su esposo, a quien identificó como una figura clave en la crianza.
“Vivimos 7 años fuera de Stgo. y visitó en ocasiones nuestra casa, jamás de manera semanal; él no cuidaba a mis hijos, nunca tuvo ese rol, somos sus padres quienes lo hacemos, cumplió funciones como un tío dentro de lo normal en ese vínculo”, aclaró, añadiendo que “quien siempre resguardó, cuidó y es mi red de apoyo es la madre de mi marido”.
Pese a la tensión, la exchica “Mekano” aseguró sentirse tranquila con la decisión tomada. En el cierre de su mensaje, agradeció el apoyo recibido y reconoció lo difícil que ha sido exponer una situación familiar de esta magnitud. “Confío en el resguardo legal y en los límites que establece la ley”, concluyó.
