La historia de La Cocina de Javier es también la historia de una tradición gastronómica que ha sabido mantenerse viva por décadas en Santiago. Fundado por el recordado chef español Javier Pascual, televisivamente recordado como el Cachamandí, el restaurante se transformó con los años en un punto de encuentro para quienes buscan cocina española auténtica, recetas familiares y un ambiente cálido donde la sobremesa se alarga naturalmente entre tapas, vinos y conversación.
Con el paso del tiempo, el restaurante fue consolidando un sello propio: platos tradicionales, ingredientes de calidad y un espíritu de casa abierta que convirtió a La Cocina de Javier en un clásico del barrio de Vitacura. Hoy ese icónico espacio sigue vivo bajo la conducción de José Luis Pascual, sobrino del fundador y actual gerente general, quien ha asumido la tarea de preservar la esencia del restaurante, pero también de darle nuevas energías junto a su amigo de la vida, Felipe Gerdtzen, reconocido periodista de televisión.
Se conocen desde la infancia. Fueron vecinos en la calle María Luisa Santander, en Providencia, cuando la vida todavía transcurría entre juegos en la vereda y sueños de futuro. Con el paso de los años, cada uno siguió su propio camino. Felipe Gerdtzen se convirtió en un líder de las comunicaciones y José Luis Pascual en un afamado chef.
Hoy, ya pasados los 50, ambos ocupan cargos importantes: Gerdtzen trabaja como asesor político y comunicacional y Pascual es el gerente general de La Cocina de Javier, el restaurante que mantiene vivo el legado gastronómico de su tío.
Pero hay algo que nunca cambió entre ellos: el gusto por la música, por reunirse con amigos y por pasarlo bien.
“Desde hace muchos años que en mi lado B canto en toda clase de celebraciones. Incluso me inventé un nombre artístico: MisterSongs”, cuenta Gerdtzen entre risas. “El año pasado canté mucho en restaurantes y ahí se me ocurrió preguntarle a José si le interesaba hacer tocatas en su restaurante”.
La propuesta llegó justo en el momento adecuado. Pascual estaba buscando nuevas ideas para darle vida a uno de los salones del restaurante ubicado en avenida Vitacura.
“Nos conocemos mucho y sabía que podíamos darle a este experimento un toque de la amistad que siempre nos hemos tenido”, recuerda el chef. “Le dije: probemos en el verano a ver qué pasa”.
Así nació “Canciones, Tapas y Copas”, una experiencia que mezcla música en vivo, karaoke y gastronomía española en un ambiente relajado y festivo.
La fórmula es simple, pero muy efectiva
“Todos los jueves a las 21 horas comenzamos con una hora de tocata en vivo, muy al estilo fogatero”, explica Pascual. “Después viene el karaoke. Durante toda la noche la gente tiene acceso a micrófonos, así que puede cantar prácticamente todo el rato”.
Todo esto acompañado por la propuesta gastronómica del restaurante: tapas españolas, cerveza fría y sangría.
“La gente canta, bebe cerveza o sangría y ha funcionado muy bien el esquema de tapas. Se está armando un ambiente muy grato”, destaca el chef.
La música también juega un papel clave en esa atmósfera. Gerdtzen ha construido un repertorio pensado para que nadie se quede sentado.
“El repertorio de las tocatas son puros himnos, canciones que todo el mundo sabe. Eso deja a la gente lista para el karaoke”, comenta.
“Canciones, Tapas y Copas” podría convertirse en una nueva tradición de La Cocina de Javier y en una novedosa alternativa de entretenimiento nocturno para ese sector de Santiago, porque cuando se mezclan buena comida, música en vivo y ganas de cantar, la noche simplemente se vuelve inolvidable.
