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“Me sentía humillada (...) No quiero verlo más”: Antonella Ríos se sinceró sobre el quiebre de su amistad con Sergio Rojas

La actriz fue a “Primer Plano” a hablar sobre su desvinculación de Zona Latina y su futuro en “Que te lo digo”.

Sergio Rojas y Antonella Ríos | Captura: Que te lo digo y Primer Plano
Sergio Rojas y Antonella Ríos Captura: Que te lo digo y Primer Plano

No solo fue un quiebre de la amistad, sino la destrucción de cualquier afecto lo que se presenció en el último capítulo de “Primer Plano”. La actriz Antonella Ríos estuvo de invitada para hablar sobre su desvinculación de Zona Latina y su futuro en “Que te lo digo”. Por consiguiente, habló sobre Sergio Rojas.

Ella no tuvo reparos al decir que siente que su “amigo” la vendió durante el último tiempo, especialmente después de ver sus declaraciones en los episodios más recientes del programa de farándula, al hablar mal de su pareja y darle espacio a Claudia Schmitd para que arremetiera en su contra. La uruguaya está molesta con la actriz después de que Ríos aseveró que se quedó con su trabajo en “Encantadas” por involucrarse con el jefe.

Las declaraciones de Antonella fueron lapidarias, y aseguró que ha evadido hablar con Sergio porque ya le produce estrés e incluso dejó a entrever un dejo de miedo por su persona. “Estar en contacto con él me genera estrés, me da un poco de colapso cuando tengo que comunicarme con él, por eso lo he evadido todos estos días porque no me quiero revictimizar”.

Al partir el programa y desclasificar su sentir, Antonella confesó que “estoy un poquitito nerviosa, en un estado quizás alterado, en el sentido de que esta situación ha transformado mi visión que yo tenía de que mi amigo, si se puede decir así, hoy día me vendió absolutamente. Exponiéndome, no solo a mí, sino que también a mi pareja. Yo siento que esa es una falta de respeto brutal”.


Lo he pasado muy mal y él no es capaz de escuchar eso. Yo no le he dicho lo que me pasa, y siento que por encima de mis palabras, él le va a bajar el perfil de lo que a mí me pasa. Ha sido difícil, tengo un nudo en la guata. Muchos pueden pensar que estoy haciendo un acto de traición, pero vengo a contar mi versión”.

En esa línea, sobre su paso en el “QTLD” indicó que “siento que allá nunca fui escuchada, de manera honesta. Yo sí me prestaba el juego, pero es un juego que se salió de las manos, hay un límite de respeto. Una cosa es trabajar en farándula, decir que es sin llorar, pero cuando te empiezas a transgredir, bajo la guardia y dejo que digan cosas de mí y mi pareja, me parece una falta de respeto”.

El fin de su amistad con Sergio Rojas

Al detallar el inicio del fin de su amistad con Sergio, quien además era su empleador, indicó que “cuando me pongo a pololear y él se siente como amenazado, de que uno de sus ‘polluelos’, él tiene un discurso súper paternalista, que de las niñitas (...) Me hace sentir que no soy capaz de tomar decisiones, tener una opinión, un poco disminuida. Entonces tengo un pololo y decía: ‘ay, niñita. Te va a cagar’, ‘ay qué tonta’. Me empecé a tostar. Una cosa es hacer farándula y otra es exponer a tus amigos al aire”.

Ella indicó que desde que se expuso la acusación de que su pololo era un “papito corazón” después de que fortuitamente alguien del chat le hiciera saber esto a Sergio, la relación comenzó a quebrarse. Aseguró que Rojas le negó el derecho a réplica y trató el tema sin importar su sentir. “Cuando empezó a decir cosas de mí al aire porque estábamos en farándula (...) A partir de eso sintió una traición, que me estaba volcando a mi pareja y no siéndole fiel a él, cuadrarme con lo que él dice (...) Tuvimos una pelea y terminé saliendo, me hizo bolsa cuando no estaba. Después volví y fingía demencia. Yo estaba en el programa porque necesitaba las lucas, en momentos los pasaba muy bien (...) Me quedé ahí tratando de ver si las cosas cambiaban, siento que aguanté más de la cuenta”.

Al ser consultada si es que conversaba con Sergio sobre estos temas, ella respondió que “él era un muy buen amigo fuera de cámara, es muy contenedor. No puedo decir que era un demonio y me trataba mal, pero sí era muy manipulador (...) Su discurso decía que era sensible, que no estoy preparada para estar farándula y que no aceptaba las críticas. Las veces que lloré en el programa es porque me sentía absolutamente humillada por palabras que emitía hacia mí, mi pareja o mi opinión”.

A esto le sumó unas categóricas palabras: “No quiero verlo más”.

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