A más de dos décadas del fenómeno televisivo que marcó a toda una generación, el bailarín Christian Ocaranza reflexionó sobre el impacto que tuvo la repentina fama en los participantes de “Rojo, fama contra fama”, reconociendo que el éxito no siempre vino acompañado del apoyo necesario.
El artista abordó este tema en conversación con Demis Vásquez en el espacio “Es Hora de Innovar”, donde fue claro al señalar que “nos faltó apoyo psicológico”, aludiendo a las dificultades que enfrentaron siendo muy jóvenes en un escenario de alta exposición mediática.
El programa, conducido por Rafael Araneda, debutó a comienzos de los años 2000 y rápidamente se convirtió en un fenómeno de audiencia. Sus participantes pasaron de ser desconocidos a figuras públicas en cuestión de semanas, alcanzando una popularidad pocas veces vista en la televisión chilena. Entre ellos destacaron nombres como Daniela Castillo, María José Quintanilla, Rodrigo Díaz, Yamna Lobos y el propio Ocaranza.
“A muchos se nos subieron los humos a la cabeza, a otros después se los bajaron, y otro grupo entendió que era parte de la carrera como artista”, comentó el bailarín.
En esa misma línea, reforzó la necesidad de haber contado con mayor contención emocional durante ese periodo: “En ese momento no teníamos un apoyo psicológico para entender lo que nos estaba pasando. Nuestro único apoyo eran nuestras familias, nuestros amigos y algunos de los directores del programa”, afirmó. “Nos faltó un apoyo psicológico, siempre hubiese sido bueno”, agregó.
Actualmente, Ocaranza se mantiene activo en el mundo artístico. A través de su cuenta de Instagram, donde suma más de 225 mil seguidores, comparte su trabajo en danza, producción y formación de nuevos talentos. Además, lidera su propia empresa, Ocaranza Producciones, enfocada en la organización de eventos.
