Este lunes, después de “La tarde es nuestra”, el 13 traerá de vuelta a sus pantallas a una teleserie que no pasa de moda y que sigue presente en el público chileno y el resto del mundo, “Yo soy Betty, la fea”. La misma que dentro de su historia tuvo a “Hugo Lombardi” como uno de sus personajes más icónicos, el diseñador homosexual al que dio vida el actor Julián Arango (57).
“Yo le debo mucho a ese personaje y soy su embajador… donde me pidan, lo llevo”
A 27 años de haber personificado este rol y haber sido parte de esta telenovela que según el libro de Récord Guinness es la más exitosa de todos los tiempos, el intérprete de “Hugo Lombardi” confiesa que “a mí el éxito de la novela me genera escalofríos, se me eriza la piel todavía. Más allá del ego, es como un orgullo porque hizo que el mundo entero hablara de Colombia de otra forma. Me siento parte de este país y de dar una mejor imagen de él, que la gente sepa cómo somos en nuestro humor y con nuestro talento”.

En torno a los factores del éxito de la apuesta de ficción, Arango cree que se trató de “una teleserie muy honesta, con personajes de verdad, que se podían ver y encontrar en cualquier lado, y también ‘Betty’ tenía mensajes muy bellos, hizo pensar y repensar a la sociedad sobre muchos temas”.
En tanto, sobre su rol de “Hugo Lombardi” comenta que “lo fui creando sobre el guión y las grabaciones, fue saliendo como en el momento, y jamás esperé que llegara a tener el impacto que tuvo. Creo que se dio por su forma de ser y esa verdad que tenía, verdad que tenía él y que tenían todos los personajes”, agregando que “si bien hoy ‘Hugo’ es políticamente incorrecto para estos tiempos, yo le debo mucho a ese personaje y soy su embajador… donde me pidan, lo llevo”.
Frente a la pregunta de si hay algún chascarro que recuerde grabando este proyecto, Julián da a conocer que “la misma novela es una anécdota en sí misma por la cantidad de improvisación que tuvo, ya que el tiempo nos pillaba y salíamos al aire muy cerca de las grabaciones. Recuerdo escenas del ascensor al estudio, pasando por toda la oficina de ‘Betty’, volviendo y el coordinador diciéndome ‘dale, dale más, improvisa más’, y yo voy, tomo a una, le pegó una palmada a alguien, le digo algo, insulto, llega ‘Don Armando’... y en fin. Así era todo, era muy artesanal de hacer. Y ahora que lo veo con el tiempo, cuando uno no se propone hacer algo, las cosas a veces salen mejor que cuando uno tiene todo tan preparado y enfocado a que sean un éxito”.
A más de dos décadas de la emisión original de “Yo soy Betty, la fea”, Arango confidencia que “yo nunca tuve la oportunidad de ver ‘Betty’ cuando la daban porque estábamos grabando muy encima del aire, y terminábamos a las 7 u 8 de la noche. Recién la vine a ver en mi casa en pandemia, y me reí mucho”, añadiendo que “recuerdo que ‘Betty’ fue tan famosa, y la fama turbia a veces, por lo que en una época quise tomar algo de distancia para dejar respirar la novela, además que no había forma de verla. Y ahora que la vi, es un trabajo fascinante, viendo que no había presupuesto y que era un set de estudio de grabación con paredes amarillas y nada más”.
El nuevo regreso a la TV chilena y su lazo con nuestro país
Acerca de su nueva vuelta a las pantallas del 13, Julián Arango declara que “me parece lo máximo, un regalo de la vida, esperanzador y me da mucho orgullo que la teleserie se siga replicando después de tantos años, y que nuestro trabajo siga siendo valorado y disfrutado por las nuevas generaciones en un momento donde por la corrección política no se puede decir nada. Parece que a los únicos a los que se les da permiso de no ser tan sensibles y delicados, y de sacar risas en el proceso, es a los personajes de ‘Betty, la fea’. Ahí se nota el gran libreto de Fernando Gaitán y la dirección de Mario Rivero, hace 20 y tantos años. Por eso les deseo que la disfruten y la gocen en familia, porque es una teleserie que tiene un mensaje muy bonito, no de parte de ‘Hugo Lombardi’, sino de parte de esta gran mujer que es ‘Betty’, de quererse a sí mismo, salir adelante, y ver la vida de forma ingenua y linda”.
Consultado por su vínculo con nuestro país, el actor de títulos como “Perro amor” y “Narcos” desclasifica que “mi relación con Chile fue hace varios años, cuando estuve en el show de Cecilia Bolocco. Pero soy muy seguidor del fútbol chileno, desde Caszely, la generación dorada de Vidal, la delantera soñada de Salas y Zamorano… me parece envidiable el fútbol chileno, siempre estoy pendiente de lo que hacen. Este bajón que tienen en este momento es algo de lo que van a salir, porque ahí hemos estado todos. Quiero que vuelvan a demostrar el nivel que tenían en la época del Mortero Aravena, que jugó en Cali, y de Elías Figueroa, que mi papá me decía que no existía un central como él”.
