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El ascenso de Cynthia Gallardo: desde tratar de hacer reír en un local de sushi hasta ser la revelación digital del 13

La comediante repasa su camino marcado por el apoyo familiar, la resiliencia ante el cáncer y su exitosa faceta en los reacts, donde hoy brilla como la compañía favorita de las audiencias digitales de Canal 13: conduce el react de “El desestrece”.

Cynthia Gallardo
Cynthia Gallardo Cedida Canal 13

Sentada frente a la cámara, rodeada de cables y pantallas en el interior de Estudio 13, Cynthia Gallardo luce cómoda y muy natural. No es para menos, pues se ha convertido en uno de los personajes más queridos por el público online que asiste al programa humorístico “El desestrece”, conectando con una audiencia que busca espontaneidad.

Sin embargo, para llegar a este momento tuvo que recorrer un largo camino, con arduo trabajo y grandes ideas. Según rememora la comediante, tuvo momentos muy duros antes de conocer el éxito. “Mis inicios profesionales fueron yendo a micrófonos abiertos para probar material con cinco u ocho minutos de rutina, muy poquito tiempo. Y fueron tiempos muy difíciles, con rutinas muy poco chistosas y con gente que no se reía. Mi primer micrófono abierto fue en un restaurante de sushi, donde íbamos a interrumpir a la gente que iba a comer sushi”, recuerda.

Pero la pasión por este trabajo fue más fuerte. Gallardo confiesa que, aunque los resultados no siempre eran óptimos, el disfrutar el escenario estaba siempre presente. Y desde el día 1 contó con el respaldo de su núcleo familiar, quienes nunca le pusieron trabas. “Desde el principio el apoyo de mi familia fue total. Mi mamá y mi papá siempre fueron de la idea de que yo hiciera lo que me hace feliz… nunca fueron padres que me impusieran nada”, indica.

La pantalla chica y el formato “compañía”

Finalmente, todo cambió cuando conoció a Luis Slimming, al integrarse a sus talleres de chistes hace casi 10 años. Viendo su potencial, el comediante la integró al equipo de “El sentido del humor” y la reclutó para participar en los podcasts y como guionista, lo que le permitió aprender cada día más y hacer gala de su talento para hablar frente a un micrófono.


Según explica Cynthia, el equipo humano que la rodea ha sido el mayor combustible para su creatividad. “Siento que con amigos la pega se aliviana un poco más, sobre todo en el área del humor, donde uno tiene que pelear por sus ideas. Todos los chiquillos son realmente muy chistosos, gente con un talento increíble”, asegura sobre Slimming y el resto.

Eventualmente el talento que mostró en los podcasts la llevó a la televisión, ya que pasó un poco más de un año trabajando en Chilevisión, realizando reacts de programas de archivo como “Manos al fuego” y comentando espacios como “Primer plano” y “¿Cuánto vale el show?”, los cuales le permitieron mostrar su faceta más auténtica.

Y es por esa experiencia que hoy Cynthia, nuevamente con “El sentido del humor”, se luce en el 13 como parte del estelar de los domingos, y su carisma la ha posicionado como la “revelación digital” de este semestre. Ahí, la naturalidad es su sello: si tiene hambre, come; si algo no le da risa, no fuerza la carcajada. “Yo reacciono a lo que veo. Me relajo mucho y a la gente eso le gusta porque se nota. Yo empecé comiendo cositas en el react porque de verdad me sentía cómoda y hoy para la gente es como ‘por favor, denle comida a la Cynthia’”, sostiene.

“Me gusta el formato react porque uno está acompañando a la gente que está viendo el programa en su casa y solo. Personas que de repente no tienen con quién comentar. El formato react permite ser la compañía de ellos, ir reaccionando juntos e ir riéndonos de las mismas cosas”, añade.

Su batalla más personal

Sin embargo, en la vida de la comediante de 31 años no todo es risas. Recientemente, Gallardo enfrentó un diagnóstico de cáncer cervicouterino que la obligó a hacer una pausa necesaria en su carrera. Hoy ya está recuperada y tras una cirugía en febrero, Cynthia usa sus redes sociales para concientizar sobre esta dolencia.

“Ya estoy recuperada, estoy de alta de la operación. Estoy bien, libre de cáncer y espero que sea así para siempre. La enseñanza primordial es que hay que cuidarse el cuerpo. Hay que hacerse exámenes, no cuando uno ya está con síntomas raros, sino hacerse chequeos de rutina”, sostiene.

Lo vivido en este proceso, dice, reforzó su amor por lo que hace. “El cuerpo nos permite trabajar, y a mí me gusta trabajar, me gusta hacer las cosas que hago. Hay que cuidarse mucho para seguir haciendo lo que a uno le gusta, con el cuerpito sano y el humor como bandera”, recalca.

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