A casi tres años de la emisión del conflicto, la televisión chilena conoció este lunes una versión mucho más cruda de lo sucedido en noviembre de 2023.
Durante la transmisión del programa “Hay Que Decirlo”, Pamela Díaz rompió el silencio sobre el impacto psicológico y logístico que tuvo su pelea con Junior Playboy por una piña extraída de la cocina del encierro.
El colapso de las grabaciones y la primera crisis de pánico
Aunque los televidentes presenciaron gritos y manotazos, Díaz aseguró que la realidad superó con creces lo editado para la pantalla. La comunicadora confesó que el estrés de la situación la llevó al límite. “Fue la primera vez que tuve una crisis de pánico. Llamé a la Vero (su representante) porque me iba a ir ese mismo día”, reveló la animadora sobre aquel momento crítico.
La gravedad del encuentro obligó a una medida excepcional dentro del formato de telerrealidad: el apagón total. “Ese día se cerró el reality. Se pararon las grabaciones, se apagaron todas las cámaras y se paró de grabar. Porque había pasado algo violento yo con Junior. Él me tiró una piña, me maltrató, me tiró el jugo, me empujó, yo lo empujé, nos agarramos, entró la producción, me puse a tiritar...”, detalló la integrante de Canal 13.
Denuncias contra la producción y el “blindaje” de personajes
La ex chica reality no solo se limitó a describir la violencia física, sino que también cuestionó el manejo de los altos mandos del programa. Díaz sugirió que existía una protección especial hacia ciertos concursantes. “Hay ciertos personajes que están blindados por ciertos jefecitos máximos. Y en eso, Junior obviamente es un personaje divertido, simpático, que se pasa tres pueblos... pero mal manejado, porque venía de una situación psicológica bastante errada”, comentó.
La desregulación de Junior Playboy por falta de medicamentos
Uno de los puntos más controvertidos de su declaración fue la revelación de que el equipo de producción habría justificado el comportamiento de Junior debido a la falta de sus fármacos. Díaz explicó que, según lo que pudo entender en ese momento, una orden superior habría alterado los protocolos médicos del participante.
“Lo que yo entendí es que no se lo pasaron (el tratamiento con pastillas) por orden de una persona importante del reality. Y eso hizo que el caballero se desregulara, que se tomara el pipí de las vacas, que el burro le mordiera el dedo...”, afirmó. Esta situación habría generado conductas impredecibles en el competidor, complicando la convivencia y la seguridad dentro de la casa-hacienda.
