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Té Artesanal Traful, por salud Daniela llegó al té y lo hizo su emprendimiento

Un cambio de hábito llevó a Daniela Espinoza al mundo del té. Quedó tan encantada que lo hizo su emprendimiento. Desde entonces su interés y conocimiento se han concentrado en comercializar diversos tipos que existen de esta infusión, accesorios para su consumo y también aconsejar a sus clientes sobre el beneficio de esta bebida milenaria.

Daniela Espinoza era fanática del café, pero por decisión médica tuvo de detener su consumo. Esta prohibición por salud cambió totalmente su vida. La ayudó corporalmente y además la hizo emprendedora.

“Quería tomar algo caliente para el frío y me adentré en el mundo del té. Tomé cursos en el Instituto del Té y ahí decidí comenzar con Rodate Infusiones que ahora creció, adquirió otro nombre y enfoque”, cuenta orgullosa a Esfuerzo Pyme y Publimetro.

Decisiones

Daniela estudiaba Ingeniería industrial. Hizo su práctica y luego decidió congelar su carrera universitaria. Tras la llegada de la pandemia, por temas personales no pudo retomar sus estudios. En paralelo, ya daba sus primeros pasos como emprendedora con su pyme Rodate Infusiones que se centraba netamente en la venta de té. “Les vendía solo a conocidos”, precisa.

Es en la búsqueda constante de nuevas variedades de té, en ese entonces para su emprendimiento versión beta, que llega a Té Artesanal Trafül, que tenía otro dueño.

“Yo seguía hace tiempo las redes sociales de esta tienda, porque les compraba té e infusiones. Quería contactar al dueño para hablar. Un día, él decidió vender la marca, su página web y sus redes sociales. Entonces, se fusiono Rodate Infusiones y pasó a llamarse Te Artesanal Trafül. Su perfil de Instagram ya tenía muchos seguidores. Con esta fusión ya llevo un año y medio funcionando aproximadamente”, explica Espinoza.

- ¿Cómo fue la experiencia de adquirir otro emprendimiento para luego fusionarlo con el tuyo?

-Ha sido un tremendo desafío, porque la marca ya era conocida. Tenía nexos con marcas de regiones. He tratado de impulsar la marca y tener buenas relaciones con diversas tiendas relacionadas al té. Además, agregué más accesorios. En un principio vendía solo té. Ahora vendo tazones, teteras e infusores. He querido darle énfasis a la experiencia de tomar té”

Experiencia y comunidad

Cuando se decía que los chilenos eran los ingleses de Latinoamérica era por el gran consumo de té que había, especialmente en ciudades puerto como Valparaíso. Incluso la hora del té era muy respetada y derivó a lo que hoy es nuestra once.

Cada vez es más gente la que consume esta tradicional infusión. Y junto con aumentar demanda, también se diversificó la forma de hacerlo y los tipos de té que la gente prefiere. “Ahora la gente sabe más. Sabe combinar infusiones y mezclar distintas hebras. La gente sabe que el té no solo se sirve en tetera y yo apunto a aquello”, precisa Daniela.

- Apuntas a todos los nichos.

- Uno provee accesorios para que los clientes puedan acceder a aquello y elegir la manera que más les guste consumirlo.

Y en su búsqueda constante de sabores y formas de consumir el té, para Daniela es muy importante “estar siempre mirando el mercado y escuchando a los clientes”.

Esto me ha permitido adoptar nuevos productos y sugerencias. Es muy importante, porque finalmente uno les vende a ellos. Si no lo hago, no muestro preocupación por mis clientes y también las ganas de seguir aprendiendo, me estanco y eso es malo porque la gente lo nota”, continúa.

- ¿De qué manera has logrado atraer más clientes?

- Me gusta mucho participar en diversas ferias. Estoy inscrita en la municipalidad de Puente Alto, en el área de emprendimiento. Ha sido muy fructífero ese espacio, ya que la gente llega preguntado sobre qué té le recomiendo para cierto problema que tiene.

- ¿También te dedicas a esa parte?

- Es un conocimiento extra que uno entrega a los clientes y eso, creo, genera un valor adicional. No quiero que la gente solo me compre un té, sino que quiero que después vuelvan. Si no tengo el producto que buscan, les aconsejo dónde encontrarlo. Esto genera una experiencia muy distinta, de cercanía y confianza, comparado a comprar estos productos en el retail.

- Y la competencia, ¿también la miras?

-Respecto a la competencia, muchos emprendedores del té que están empezando me han consultado por ciertos aspectos del negocio. Me piden a veces que les venda ciertos productos como fruta deshidratada. Yo prefiero aconsejarlos y enseñarles. Eso me ha animado y motivado mucho, porque quiero que la cultura del té se haga conocida porque nos conviene a todos quienes estamos involucrados.

- ¿Por qué crees que el mundo del té y de las infusiones es tan atractivo?

- Hay una especie de retorno a la cultura de lo más natural y espiritual. Esto ha propiciado que la gente se adentre en este mundo. Es algo medio chamánico, porque la gente llega preguntado qué le recomiendan para ciertos problemas y/o dolencias que las aquejan. Aquello es muy recurrente. Llegan preguntando por un producto directamente. Para aconsejar hay que tener mucho estudio y conocimiento, y lo tengo porque he probado. Por ejemplo, hay hierbas que no se pueden mezclar porque se anulan entre sí. Yo debo tener ese conocimiento sino sería como una estafa vender sin saber.

Emprendedora

- ¿Cómo ha sido tu experiencia como emprendedora?

-Ha sido difícil, porque es muy competitivo. Cuando uno emprende se las tienes que rebuscar mucho para encontrar los mejores proveedores en términos de calidad y precio. Puedo tener excelentes productos, pero también tengo que ser consciente que alguien tiene que pagarlos. Hago de todo. El trabajo con las redes sociales es intenso: subir contenido, escribir contenido y sacar fotos. Me he rodeado de gente con muy buena disposición que son parte del rubro y eso ha sido muy grato. Hay competencia, pero hay una gran relación entre nosotros.

- ¿Qué te gustaría lograr ahora para Té Artesanal Trafül?

- Anhelo poder tener un local establecido, esa es mi meta. No sé si para este año, pero luego. A largo plazo, me gustaría tener un café literario o un local, me gusta mucho la lectura. Me gustaría tener un espacio en donde pueda combinar esas dos pasiones.

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