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Esfuerzo Pyme

@lupp0_, chalecos tejidos punto por punto con amor e historias

Emanuella partió vendiendo chalecos hechos por su mamá. Ahora, que ha pasado un año desde sus inicios como emprendedora ya trabaja con siete tejedoras, quienes hacen cada prenda somo si fuera única e irrepetible.

Emanuella Galuppo es diseñadora de vestuario. Mientras estudiaba tenía el sueño de confeccionar ropa masculina. Pero como les sucede a muchos, el destino la aleja de esa idea. La lleva al área de merchandising del retail, donde llega a ser encargada del diseño de vitrinas de una importante multitienda.

“Nada más alejado de mis sueños”, comenta a Esfuerzo Pyme y Publimetro. En estas lides estuvo 10 años. “Los primeros cinco bien, y los últimos cinco fueron de resistencia absoluta. Fue como: ‘Ya, por algo estoy acá, por algo estoy acá’ y bueno, estuve ahí para darme cuenta de que no quiero volver a un estilo de trabajo así, tan estresante y con poca calidad de vida, al menos como yo veo el día a día”, relata.

La llegada de la pandemia hizo que el destino realizara una nueva jugada en su vida: deja su trabajo a principios del 2019. “Bien por ese lado, pero también debía ver qué hacer, cómo ganarme la vida”, continúa.

Y como les pasa también a muchos emprendedores, tenía la solución delante suyo y la vio justo cuando necesitaba hacerlo.

Tradición familiar

“En mi familia todas las mujeres son tejedoras, menos yo. Bueno, tejo, pero no tan bien como mi mamá, mi abuela y de ahí la lista para atrás de expertas es eterna. Son tejedoras muy, muy capas. Hacen unas piezas realmente preciosas. Y entonces pensé: mi mamá jubilada y yo pensando en emprender, ¿por qué no hacemos chalecos y los vendemos? En mi clóset tengo hartos hechos por mi mamá y todos me los piropean, me preguntan quién los hizo o dónde se pueden comprar”, recuerda.

Emanuella conversa con su mamá, se ponen de acuerdo y parten con la idea que hoy es @lupp0_. “Al principio fue como medio entre jugando y de verdad. También como una forma que mi mamá tuviera una entrada más a su jubilación. Y nos empieza a ir bien, tanto que tuvimos que recurrir a más personas. Primero empecé como con las amigas de mi mamá y de ahí ya le di vuelta al proyecto pensando en un rol social”, cuenta.

- ¿De qué trata este rol social?

- Decidí buscar a mujeres que supieran tejer y que con esto pudieran tener una entrada extra para aportar en casa. Al principio eran casi todas jubiladas, ahora ya tengo de todas las edades. Mujeres que son el sustento de su familia, que en su mayoría no tienen pareja que les ayude y aquí junto con trabajar y ganar dinero, tienen una ocupación que las hace sentir útiles.

Identidad

En estos momentos @lupp0_ cuenta con siete tejedoras y a la idea primaria de vender chalecos se le sumaron otros conceptos como comercio justo, sustentable y consciente. “Es como un círculo virtuoso que terminó haciendo negocio”, explica esta emprendedora.

- Con los fríos que se vienen, ¿cómo alguien puede encargar un chaleco?

- Iniciamos el tejido cuando el pedido se concreta. No tenemos un stock, por ejemplo, de 15 chalecos. Se tejen exclusivo para la persona que lo solicita. Pueden ver los modelos en nuestro Instagram, cada cierto tiempo subimos creaciones. Luego se ven las medidas, si tiene alguna petición especial, por ejemplo, cambio en los colores, y cuando estamos listos con el modelo y los detalles, la tejedora inicia su trabajo. Lo que sí dejo claro altiro es que no copio diseños.

- ¿Cuánto se demora la entrega?

- De 10 a 15 días, generalmente es menos, pero siempre tomamos resguardos ante cualquier eventualidad. Esto es parte de lo que llamamos modelo consciente, por eso recalcamos que nuestros chalecos los hacen mujeres, no máquinas, que hay una persona detrás que puso todo su amor, todo su tiempo, todo su cariño y su talento en esta prenda, por eso agregamos en las etiquetas una historia de la persona que lo tejió.

- ¿Cómo te ves hoy con los logros que has tenido con @lupp0_?

- Me siento súper realizada, que estoy haciendo algo que me gusta y que ayuda a otras personas. Estoy feliz de poder darle oportunidad laboral a mujeres que antes no la tenían. Mujeres que desde el colegio aprendieron a tejer y que ahora pueden sacar provecho de su arte, porque antes no tenían ni las redes ni los contactos ni nada para poder comercializar su trabajo y ahora lo hacen a través de mí. Esto que logramos lo hemos creado con cada una de las tejedoras, es un círculo muy virtuoso que me llena de orgullo.

- ¿Te imaginaste llegar hasta aquí? ¿qué viene?

- Jamás, esto partió como la venta de chalecos para ganar algo de dinero, pero ha evolucionado de una manera increíble. ¿Qué viene? Este sigue siendo un negocio online que mantendrá la forma de producir, de hacer cada chaleco para cada cliente, pero manteniendo eso, tal vez una tienda. Me gustaría apostar con la presencialidad. Y en cuanto a productos, ahora que llegó el invierno, ya estamos haciendo los gorritos, las capuchas.

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