En el corazón de la Casa Tùr, de Barry Wark Studio, se encuentra un replanteamiento radical de cómo se ensamblan, adaptan y reutilizan los edificios.
En lugar de tratar la arquitectura como algo estático y desechable, esta residencia conceptual emplea una fachada compuesta íntegramente por grandes bloques de arena impresos en 3D que forman una cubierta exterior independiente.
Esta envolvente de un solo material se separa de la estructura y los espacios interiores, lo que simplifica la construcción y permite retirar, sustituir o reutilizar los componentes con un mínimo de residuos, alejándose de los ensamblajes de paredes multicapa convencionales hacia una lógica de construcción más circular.
Vale la pena enfatizar que la Casa Tùr, de Barry Wark Studio, es un diseño especulativo y conceptual, más que un proyecto construido en un lugar público específico.

Diseño para flexibilidad y longevidad
Bajo esta innovadora cubierta se encuentra una estructura interior ligera compuesta por acero y columnas impresas en 3D que soportan una distribución espacialmente flexible.
En lugar de fijar un programa rígido, el interior se puede reconfigurar independientemente de la envoltura exterior mediante el uso de tabiques de vidrio y volúmenes adaptables. La secuencia espacial asciende desde los espacios comunes en la planta baja hasta las habitaciones privadas y los entrepisos, ofreciendo tanto apertura como intimidad.
Esta flexibilidad refleja la filosofía del proyecto de permitir que la arquitectura evolucione a lo largo de los años, adaptándose a los cambios en el uso y las necesidades sin necesidad de demolerla.
Quizás lo más llamativo es cómo Casa Tùr abraza el paso del tiempo.
Los bloques de arena están diseñados con huecos y salientes que recogen intencionadamente materia orgánica como musgo, líquenes y restos de hojas, permitiendo que la erosión se convierta en parte de la expresión del edificio.

En lugar de resistirse a la transformación ambiental, la fachada incorpora los procesos naturales como un aspecto deliberado de su lógica arquitectónica.
Identidad de la vivienda
A lo largo de décadas, la pátina del material y su interacción con el paisaje circundante se convierten en parte integral de la identidad de la vivienda, reflejando un nuevo paradigma en el que coexisten la durabilidad y el cambio.
“En lugar de tratar los edificios como objetos fijos y desechables, el proyecto pregunta cómo la arquitectura podría diseñarse para evolucionar con el tiempo, capaces de ser desmontada, reparada y reconfigurada a medida que las necesidades cambian”, precisa el arquitecto Barry Wark.
Aquí puedes ver un video del proyecto
