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¿Retroceso o nueva era? Por qué 1 de cada 3 hombres Gen Z cree que la mujer debe “obedecer” a su esposo

¿Estamos ante un retroceso social? Datos de 2026 muestran que 1 de cada 3 hombres de la Generación Z apoya roles de género tradicionales y la obediencia en el hogar, impulsados por la polarización en redes sociales y la fatiga de la igualdad.

¿Retroceso o nueva era?
¿Retroceso o nueva era? Por qué 1 de cada 3 hombres Gen Z cree que la mujer debe "obedecer" a su esposo

El mundo parece estar viviendo una contradicción inesperada. Mientras las manifestaciones por la igualdad de género llenan las calles y las leyes avanzan hacia la paridad, un fenómeno silencioso crece en las pantallas de los más jóvenes.

Datos recientes de 2025 y 2026 confirman una tendencia que ha dejado a sociólogos y analistas en shock: una parte considerable de la Generación Z masculina está abrazando valores que muchos consideraban extintos.

El dato que rompe el mito del progreso

Durante décadas, la narrativa social asumió que cada nueva generación sería intrínsecamente más progresista que la anterior.

Sin embargo, el reporte global de Ipsos y el Global Institute for Women’s Leadership del King’s College de Londres, actualizado en marzo de 2026, cuenta una historia distinta. El 31% de los hombres de la Generación Z (aquellos que hoy tienen entre 14 y 29 años) está de acuerdo con la premisa de que “la mujer debe obedecer a su esposo”.


Esta cifra no es un caso aislado. El estudio revela que el 33% de estos jóvenes sostiene que el hombre debe tener la “última palabra” en las decisiones del hogar. Lo más curioso es que estos porcentajes son, en varios países del G20, superiores a los registrados en las generaciones de sus padres (Generación X) o incluso de sus abuelos (Baby Boomers).

La “algoritmización” de la masculinidad

¿Cómo es posible que jóvenes nacidos en la era de la información retornen a conceptos de obediencia? La respuesta parece estar en la palma de su mano.

Los analistas señalan que el auge de figuras de la “manosfera” en redes sociales ha creado una cámara de eco poderosa. Algoritmos de plataformas de video corto han impulsado contenidos que promueven una “hiper-masculinidad” como respuesta a la incertidumbre económica y social.

Para muchos hombres jóvenes, el mundo actual se siente hostil. Un 59% de los encuestados en 2026 afirma sentir una “fatiga de la igualdad”, argumentando que las medidas para empoderar a las mujeres han llegado a un punto en el que ellos se sienten discriminados.

Ante la dificultad de cumplir el rol tradicional de “proveedor” en una economía inestable, algunos encuentran refugio en la idea de autoridad doméstica como una forma de recuperar el control.

La brecha ideológica: un abismo entre géneros

Lo más preocupante de estos datos no es solo el pensamiento masculino, sino la distancia abismal que se está creando con las mujeres de su misma edad. Mientras que los hombres Z muestran este giro conservador, las mujeres de la misma generación se posicionan como la cohorte más feminista y progresista de la historia.

Esta polarización está reconfigurando las relaciones de pareja y el mercado laboral. Por un lado, existe la denominada “Paradoja de la Carrera”: el mismo estudio de 2026 indica que al 41% de estos jóvenes les atraen las mujeres con carreras exitosas, pero simultáneamente esperan que mantengan roles de sumisión en el ámbito privado. Esta incoherencia entre lo que dicen querer y lo que esperan en casa define el inicio de una nueva era de conflictos sociales que debemos resolver.

Hacia un nuevo diálogo

Entender estas estadísticas no busca señalar culpables, sino identificar una desconexión. La educación digital y el fomento de nuevas masculinidades que no vean la igualdad como una pérdida de poder, sino como una ganancia compartida, parecen ser las únicas vías para cerrar una brecha que, lejos de desaparecer, se está profundizando en el corazón de la era digital.

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