La obesidad en mascotas no aparece de manera abrupta. Se instala progresivamente, muchas veces sin generar señales evidentes en sus primeras etapas. Esa es precisamente la razón por la cual hoy los especialistas hablan de un fenómeno crónico y silencioso.
“Uno de los principales desafíos es que el aumento de peso se normaliza. Escuchamos con frecuencia que si está gordito está feliz. Sin embargo, el tejido adiposo no es inerte: es metabólicamente activo y favorece procesos inflamatorios que afectan distintos sistemas del organismo”, explicó Diego Rugeles, médico veterinario especialista en nutrición y gerente técnico de Poema.
El exceso de peso está asociado a un mayor riesgo de diabetes, enfermedades osteoarticulares, problemas respiratorios y menor expectativa de vida. En gatos, además, puede predisponer a trastornos metabólicos complejos. En perros, la carga adicional sobre articulaciones acelera procesos degenerativos que limitan movilidad y bienestar.
Pero el problema no se reduce únicamente a la cantidad de alimento ofrecido. La calidad y formulación del pellet juegan un rol determinante.
En alimentos secos, la densidad energética puede ser elevada. Una porción aparentemente pequeña puede concentrar una cantidad significativa de calorías. Si no existe un adecuado equilibrio entre proteína de alta digestibilidad, grasas de calidad y fibra funcional, el resultado puede ser un desbalance energético sostenido en el tiempo.
“La obesidad no se produce solo por dar más alimento del necesario, sino por ofrecer fórmulas que no están diseñadas para favorecer saciedad, mantener masa muscular y asegurar estabilidad metabólica. No todas las proteínas ni todas las grasas cumplen la misma función en el organismo”, señaló Rugeles.
Otros factores que influyen
La esterilización es otro factor que influye. Tras el procedimiento, el requerimiento energético puede disminuir, pero el apetito no necesariamente lo hace en la misma proporción. Si no se ajusta la ración o no se elige un alimento formulado acorde a esta nueva condición metabólica, el aumento de peso puede instalarse con rapidez.
“La prevención comienza con información. Leer la etiqueta, entender la densidad energética del alimento y ajustar la ración según el peso ideal, no el peso actual, son medidas fundamentales. La nutrición debe ser una decisión consciente, no automática”, agregó el especialista.
En este escenario, la educación del tutor es clave. Controlar porciones, evitar premios excesivamente calóricos y promover actividad física diaria son acciones simples que, sostenidas en el tiempo, marcan una diferencia significativa.
“La alimentación es una decisión diaria que puede construir salud o enfermedad. Mantener un peso corporal adecuado no solo mejora la movilidad y la energía, sino que también prolonga la expectativa y calidad de vida de perros y gatos”, concluyó Rugeles.
La alarma no busca generar temor, sino conciencia. Detectar el sobrepeso a tiempo y tomar decisiones nutricionales responsables puede evitar que un problema silencioso se transforme en una enfermedad crónica. En salud animal, la prevención comienza en el plato.
