Cansancio constante, baja energía o sensación de desgaste pueden tener una causa más profunda de lo que muchas veces se cree. Así lo reveló un reciente reporte elaborado por Besplus, tras analizar a más de 8.600 trabajadores a nivel nacional entre junio de 2025 y marzo de 2026, identificando una alta prevalencia de déficit de vitamina D, especialmente en mujeres.
Según el estudio, un 88,8% de las mujeres evaluadas presenta niveles bajo lo recomendado, superando ampliamente a los hombres. En la mayoría de los casos, no se trata de un déficit severo, sino de niveles insuficientes que suelen pasar desapercibidos, lo que dificulta su detección oportuna.
Síntomas invisibles: cansancio, baja concentración y defensas bajas
Muchas veces, este déficit se manifiesta en señales que se normalizan en la rutina diaria, como cansancio persistente, dificultad para la concentración, cambios en el estado de ánimo o mayor frecuencia de resfríos.
Si sientes que duermes bien, pero igual te levantas cansada, o que tu energía no alcanza para terminar el día, podría haber factores biológicos detrás que no siempre se consideran, como los niveles de vitamina D.
De acuerdo con los especialistas, este déficit puede tener efectos concretos en la vida diaria de las mujeres, afectando su energía, concentración y sistema inmune. “Cuando hablamos de déficit de vitamina D no nos referimos solo a un tema clínico, sino a un factor que impacta directamente en la vida diaria: vemos mayor fatiga, dificultades de concentración, más enfermedades y una sensación de desgaste constante”, explica Eduardo Bustorf, CEO de Besplus.
Factores que explican la mayor prevalencia en mujeres
El informe identifica elementos específicos que podrían explicar esta diferencia. “Las mujeres tienden a presentar mayores niveles de déficit de vitamina D por una combinación de factores, como cambios hormonales, condiciones nutricionales y hábitos de exposición al sol. Esto demuestra que no basta con recomendaciones generales, sino que se requieren estrategias más focalizadas”, señala Bustorf.
A esto se suma un dato relevante: aunque la vitamina D se asocia con la exposición solar, la realidad muestra que muchas personas pasan gran parte del día en espacios cerrados, usan protector solar o no logran una exposición suficiente para generar niveles adecuados.
“Existe la percepción de que en verano los niveles de vitamina D mejoran, pero hoy sabemos que factores como el trabajo en espacios cerrados y los estilos de vida hacen que la exposición efectiva al sol no sea suficiente, incluso en meses de mayor radiación”, advierte.
Prevención con enfoque de género y rol de las empresas
Uno de los puntos centrales del reporte es la necesidad de avanzar hacia una prevención activa con enfoque de género, considerando la realidad de muchas mujeres trabajadoras.
“Hoy muchas mujeres simplemente no tienen tiempo para priorizar su salud. Entre el trabajo, el cuidado de hijos y las responsabilidades del hogar, los chequeos médicos suelen postergarse o quedar en segundo plano, incluso cuando existen síntomas. Eso hace que déficits como el de vitamina D se mantengan por largo tiempo sin ser detectados”, afirma Bustorf.
En este contexto, el informe destaca el rol de las empresas en facilitar el acceso a controles de salud. “Acercar la salud al lugar de trabajo no solo facilita el acceso, sino que permite detectar a tiempo condiciones que afectan directamente el bienestar y la calidad de vida de las personas. Muchas mujeres conviven con cansancio o baja energía como si fuera normal, pero no siempre lo es. A veces hay factores de salud detrás que son completamente abordables si se detectan a tiempo”, concluyen desde Besplus.
