Cada Día de la Madre, que este año corresponde al el domingo 10 de mayo, suele estar marcado por celebraciones y homenajes, pero detrás de la fecha existe una realidad que continúa impactando directamente la vida laboral de millones de mujeres: compatibilizar maternidad, trabajo y responsabilidades de cuidado sigue siendo uno de los principales desafíos para las madres en Chile, y prácticamente en todo el mundo.
Según las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), más del 56% de las mujeres entre 15 y 49 años son madres, mientras que el Estudio de Valorización Económica del Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) del Ministerio de Hacienda revela que las mujeres destinan en promedio más cinco horas diarias al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, muy por sobre las 2 horas y 53 minutos que dedican hombres cada día. Esta carga desigual continúa afectando la participación laboral de las mujeres y sus posibilidades de acceso a oportunidades de desarrollo y cargos de mayor responsabilidad.
De hecho, datos del propio INE muestran que una parte importante de las mujeres que hoy están fuera de la fuerza laboral declara razones familiares permanentes, como el cuidado de hijos o personas dependientes, como principal motivo para no trabajar remuneradamente.
Trabajo y maternidad
En referencia a cómo la maternidad sigue siendo observada bajo sesgos que impactan directamente en las oportunidades laborales femeninas, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó que “en muchas organizaciones aún persiste la idea de que una mujer con hijos tendrá menos disponibilidad o compromiso laboral, y ese prejuicio sigue influyendo en los procesos de contratación, ascensos y desarrollo profesional. El gran desafío es avanzar hacia culturas laborales donde la maternidad y la paternidad sean percibidas del mismo modo en el entorno laboral”.
Afirmando la perspectiva de un futuro en el que la equidad y la igualdad de oportunidades eliminen definitivamente las barreras de género en el ámbito laboral, la ejecutiva de Randstad agregó que “las nuevas expectativas sobre el trabajo y la vida personal que traen los más jóvenes al mundo del trabajo están impulsando cambios importantes en las organizaciones. Hoy las personas valoran mucho más el equilibrio, la flexibilidad y el bienestar. Las empresas que entienden esto y generan condiciones reales de conciliación no sólo fortalecen la inclusión, también mejoran la retención de talento y el compromiso de sus equipos”.
Consejos para compatibilizar maternidad y carrera profesional
- Conversar abiertamente sobre flexibilidad laboral: Explorar acuerdos de teletrabajo, jornadas híbridas, horarios flexibles o esquemas adaptados puede marcar una diferencia importante en la organización familiar y el bienestar.
- Planificar el regreso al trabajo: Mantener contacto con el entorno laboral durante el postnatal y coordinar un retorno gradual ayuda a disminuir la ansiedad y facilita la adaptación tanto personal como profesional.
- Construir redes de apoyo: Compartir responsabilidades de cuidado con la pareja, familiares o redes cercanas es clave para evitar la sobrecarga física y emocional.
- Mantenerse actualizada profesionalmente: Participar en capacitaciones, cursos o instancias de formación continua permite fortalecer habilidades y proyectar el desarrollo profesional a largo plazo.
- Priorizar el autocuidado: Lograr equilibrio también implica reservar tiempo para el descanso, la salud mental y actividades personales, fundamentales para sostener una vida laboral saludable.
Frente al desafío de alcanzar una verdadera equidad de género en el ámbito laboral, se requiere el fomento de entornos que promuevan políticas de flexibilidad, de corresponsabilidad parental y el bloqueo de los sesgos asociados a la maternidad, como pasos centrales para construir empresas más equitativas, en las que hombres y mujeres estén en pie de igualdad.
“Aún existen profundas brechas en la distribución de las tareas de cuidado y eso ha impactado directamente la participación laboral femenina y el acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo. Promover culturas inclusivas y políticas concretas de conciliación no sólo beneficia a las madres trabajadoras, sino que fortalece el desarrollo económico y social del país”, apuntó Andrea Avila.
